¡Qué bonito disco! ¡Cuánta música! Magnífica revisitación, madura y serena, sacando lo mejor de cada canción en matices sólo susceptibles de ser percibidos tras lustros de reposo en la conciencia. Sin urgencias, sin necesidad de reivindicarse. Con la voz clara y alta, mirando a los ojos. Es un disco como... hecho para los amigos. Aunque, en realidad, para mí no son canciones, sino pedazos de vida, evocación de muchas noches eternas de alcohol y música, de amor y dolor, de sueños y sexo y risas y carreteras oscuras, buscando ese momento que nunca llegó, buscando esa emoción imposible, esa belleza que no existía, buscando siempre más, exprimiendo nuestros cuerpos hasta dejarlos exangües, rotos: a cualquier precio... Doy gracias de estar por aquí todavía.
Evocación -que no nostalgia- de media vida, ¡de toda una media vida!, en la que aprendimos lo poco que sabemos a base de golpes, protagonistas de una película en cuya banda sonora sonaban estas -y otras- canciones.
Gracias por el disco. Me ha hecho recordar cosas archivadas en algún lugar remoto de la consciencia: cosas tristes y felices, bonitas y feas, emociones que sí, en efecto, son como la vida.



Enviar un comentario nuevo