Ganamos. Previamente se habló hasta la saciedad del codazo de Tassotti . Sin embargo, nadie se ha parado a reflexionar sobre el visceral odio que se siente por aquí hacia la figura de Italia y los italianos, que no puede deberse unicamente a que a Luis Enrique le partieran la cara hace la tira de años. La enorme euforia desatada el Domingo parecía responder a un deseo visceral: GANAR A LOS ITALIANOS. Un deseo arraigado en el español de mediana edad con calidad de ansia incontenible.s.
Empezemos por el tema de moda, el deportivo; la prensa no ha hecho referencia a que las ofensas macarroni en baloncesto y waterpolo son innumerables. En su momento, Dino Meneghin era el pivot más sucio de Europa; naturalmente, siempre hinchaba a hostias al papanatas español de turno (Romay). Y perdíamos, naturalmente. SIEMPRE PERDIAMOS. Lo mismo con el waterpolo, y en futbol todo sabemos lo que hay.
Y es que el carácter italiano posee ciertas peculiaridades. Hace unos lustros trabajé en un ristorante cuándo vivía en Dublín, y compartí curro, mesa y mantel con una mayoría de personal originario del país. Durante 6 meses distintos camareros, maitres y pinches de cocina intentaron levantarme la novia. Cuándo me cagaba en sus muertos procedían a darme una larguísima sarta de explicaciones que habitualmente tenían un tono enfadado, cómo ofendido. Símil futbolístico: cuándo Gattuso le arrea una patada salvaje a alguien que pasa por allí y se muestra increiblemente sorprendido y se cabrea porque el arbitro le amonesta.
Luego está el look, claro. Mi compañero Giuseppe, de procedencia napolitana, se pasaba la vida dándome lecciones sobre cómo vestir, comportarme y ligar. Simil futbolístico: Observese al cretino de Donadoni, más preparado para un pase de modelos que para dirigir un partido de fútbol. O al conde Lequio, italiano prototípico. De hecho, nuestros borjamaris parecen italianos. Grrrrrrrrrrrrrrrrrrr....
¿Qué decir de sus charlas?; ¿qué hace uno cuándo un macarroni repeinado y con pinta de dandy de opereta llega al bar y empieza a soltar a las chicas una retahíla de loas, píropos y recursos teatrales varios (ojo, incluso pueden arrancarse a cantar en plan ópera)? . Lo que hace uno es ODIARLE. A FONDO. Cómo además se lleve al huerto a las chicas el trauma es de aúpa. Simil futbolístico: cualquier equipo italiano, siempre propagando a los 4 vientos que van a ganar.
Vamos con las manifestaciones culturales italianas modernas. Podemos empezar con el cine. ¿Les suenan los nombres de Antonioni, Fellini , Passolini? Oh, olvidaba a Visconti. La muerte en Venecia...si han tenido la ocasión de ver esta magna obra sabrán de que les hablo, en caso sentido corran en dirección contraria a la filmo en la que la proyecten. Simil futbolístico: todos los equipos italianos juegan el futbol más aburrido del planeta, y para colmo se vanaglorian de ello.
¿Y la música?; ¿a alguien se le ocurre un grupo de rock ´n roll potente italiano?. Cuándo pienso en música italiana sólo me vienen a la cabeza nombres estilo Adriano Celentano o Franco Battiato.
Luego está la religión. Puede que no tengan la culpa, pero allí está el Vaticano y el Papa. Son la cuna de una de las peores plagas -el catolicismo- de la historia moderna europea. Y siguen siéndolo, y para colmo están orgullosos de ello. Algo de eso ocurre con la Juve, adorada por los tiffosi hasta límites insospechados.
Vamos con Berlusconi y la política italiana. Berlusconi es el máximo exponente del capitalismo salvaje, la figura suprema de un mundo en el que las ideolgías no importan una mierda. Lo que cuenta es LA PASTA. Normalmente este tipo de personajes se contentan con influir desde la sombra, pero Berlusconi no, que coño. El es el puto presidente del país, hace y deshace cómo el amo supremo, mientras manipula la información desde su imperio mediático. Simil futbolístico: el Milan, naturalmente.
Y podríamos seguir, podríamos seguir, (por ejemplo, hablando de la pasta, maldición culinaria inventada por nuestros amigos) pero vamos a dejarlo aquí, a regodearnos con nuestra victoria del domingo, que lava múltiples ofensas y marrones. Perdistéis. Perdistéis. Perdistéis. Os odiamos tanto cómo antes, pero ahora nos reímos alegremente. Que os jodan. BAFAN CULO.



kaña kaña a los italianos..... yeaahhhh....
se te ha olvidado decir ke los italianos son unos pamlinis.... (no se muy bien lo ke significa pero lo son seguro).
Naturalmente está la moda también. Que peste, joder.
Madonna!, vaya traje. ¿de armani?
Yo no me llamo GómeZ
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