CREAMFIELDS ANDALUCIA 08


09 agosto, El Ejido, Almería

El pasado dia 9 de Agosto, estuvimos presentes en la cuarta edicion de la version española del conocido local de Liverpool Creamfields promovido y organizado por la productora Sinnamon.

Este año, con cambio de ubicación incluído, aunque permaneciendo en la misma provincia, podemos decir que en líneas generales no defraudó, sólo con nombres como Thievery Corporation, Chemical Brothers o Groove Armada, y djs de la talla de Kevin Saunderson o Sven Väth, tenían garantizada una afluencia mas que notable, teniendo en cuenta ademas el carácter festivalero del público español, cada vez mas joven (por cierto, gran parte de ellos no sobrepasaban los 25 años), y la facilidad que éste tiene para asistir a este tipo de eventos ya sea de tipo electrónico como en este caso, o mixtos como en el caso del Summercase, asi que de este modo se puede decir, que Sinnamon juega siempre en casa.<¡--break-->

Tuvimos que pisar el acelerador a fondo en la autovía del sur, para llegar a tiempo para presenciar uno de los grupos imprescindibles de este cartel, Thievery Corporation, a quienes los lúcidos organizadores habían programado a las 7 y media de la tarde, y que a pesar de muchos imprevistos de última hora llegamos a ver. Me pregunto qué hubiera sido si no hubiéramos llegado a tiempo, o peor aún, si sólo hubiéramos alcanzado a presenciar tan sólo un par de canciones, afortunadamente, eso no ocurrió y pudimos disfrutar sin duda de, si no el concierto del festival, uno de los dos mejores. Estos americanos demostraron que a pesar de tener delante no más de 1.000 personas (lástima que muchos de los miles de chavales allí presentes de botellón en los aledaños a la entrada del recinto desconozcan que la música electrónica no es sólo el clásico y vulgar pumba pumba). En fin, queda el consuelo de que tuvimos la suerte de ver a los americanos como si en el salón de tu casa se tratase; eso si, en un paisaje cuanto menos peculiar, entre un mar de plásticos tras los escenarios y el mar mediterráneo, a nuestras espaldas, y con una húmedad que ni en los años mas bochornosos de FIB. Daba la impresión de que estuvieran a punto de invernarnos a nosotros también. En fin, paisajes sórdidos y temperaturas extremas aparte, pudimos disfrutar de estos americanos inclasificables en cuanto a estilos se refiere, asi pasando por dub, jazz, electrónica, música étnica, lounge, ragga, etc.. nos hicieron bailar y disfrutar de lo lindo a los allí presentes, sorprendiéndonos sobre todo por la facilidad para conectar con el público, unos músicos impresionantes (destacando por encima de ellos la figura del bajista, una especie de aborigen que parecía haber salido de una cueva expresamente para el concierto, que con sus bailes espasmódicos y líneas de bajo perfectamente marcadas supo conectar a la perfección). Músicos aparte fueron desfilando por el escenario un elenco de cantantes de razas y procedencias varias, quienes imprimían a cada una de las canciones su sello personal dependiendo de su procedencia. Así una guapísima cantante brasilera ataviada con unas mayas y unos gayumbos de superman hizo las delicias de los hombres (y mujeres), y como la situación lo permitía y la gente cada vez estaba mas entregada hasta se permitió la licencia de bajar al ruedo para intepretar una de las canciones de su lote entre todos nosotros, bajo la correspondiente sorpresa y admiración. Sin palabras nos dejó.

Tras los Thievery y el parón correspondiente para limpiarnos y arreglarnos tras el largo viaje nos preparamos para el segundo plato fuerte de la jornada. Allá sobre la una de la madrugada Groove Armada hizo prensencia sobre el escenario principal, que ya sí registró un lleno considerable, bajo un directo potente e imponente con la electrónica por bandera y acompañado por una banda que también supo darle en algunas canciones su toque rock con guitarras, batería y trompetas incluidas, sobre todo en la archiconocida Superstilin con el sonido tan característico de sus trompetas, que interpretaron casi al final y que trajo la locura a los miles de entregados cuerpos danzantes allí presentes. Repasaron sus mejores y mas aclamados éxitos como Get Down , Little by Little, inside my mind, o alguno de los temas de su último disco Love box.

Tras el buen sabor de boca que nos habían dejado Thievery y Groove Armada llegó el turno de Chemical Brothers. Cuando escribo una crónica de estos señores no sé nunca a qué atenerme, si hacer caso a mi instinto o parecer, o por el contrario, dejarme llevar por las masas ingentes que arrastran los británicos allá por donde van que les convierten en garantía de éxito cada vez que vienen a la península. El caso es que sigo sin pillarles el punto a estos chicos. Creo que a pesar de su buen directo, sobre todo en cuanto a visuales se refiere y que por cierto, es exactamente el mismo que el del año pasada cuando vinieron al Summercase, llegan a ser cansinos (casi dos horas) y en ocasiones vulgares o previsibles o como se les quiera decir. Bien es cierto que gracias a ellos muchos de nosotros conocimos la música electrónica seria y descubrimos que había algo mas tras un bombo repetitivo o una melodía facilona. Quizás nos hicieron cambiar y ampliar miras, o puede ser también que estos chicos no hayan hecho una a derechas tras Surrender (que en mi opinión marcó un antes y un después en su trayectoria). A pesar de ello la gente pareció disfrutar de las dos horas largas de concierto que dio cabida a sus mejores éxitos Hey boy, hey girl, out of control o Get Yourself high.

Tras los aburridos Chemical fuimos desfilando por el resto de escenarios para presenciar parte de las sesiones de algunos de los djs llenapistas programados para el evento. Asi Kevin Sounderson, padre de la música de detroit tecno, hacía las delicias de los cuerpos entregados a la causa desplegando su artillería de tecno industrial en el escenario Movistar. Destacar el impresionante sonido de todos los escenarios, lo cual es de agradecer.

También vimos un poco del español Wally López que desplegaba su mejores credenciales en el escenario The Loft, pero teníamos que volver al principal para disfrutar de una de las sensaciones y sorpresas de la noche que ya nos impactó en el pasado Summercase. El francés Etienne de Crecy en el escenario principal, quien tampoco fue reclamo suficiente para la mayor parte de los 15.000 asistentes al festival. Lástima que no fuera así porque desde luego este productor francés hizo todo lo posible para hacernos disfrutar a los que sí nos decidimos por su propuesta, que en una palabra se puede calificar como de IMPRESIONANTE espectáculo a todos los niveles. Sobre un escenario diseñado por él mismo consistente en un cubo tridimensional dividido en 9 cuadrículas, el francés ubicado en la del medio con todos sus aparatejos y una sensación visual original e hipnótica que propiciaba la iluminación de las aristas del mismo al compás de la música del galo. Un espectáculo que volvió a maravillar a todos tal y como hizo hace unas semanas en el Summercase. Su música no se queda atrás. Originales líneas de bajo a veces imposibles, marcianadas y experimentación en su grado justo, sin llegar a cansar. Y sobretodo transmitiendo alma, baile y fiesta sin igual. Buen rollo y música equiparable a los enormes Daft Punk o Rythmes Digitales, padres y mentores de la música electrónica francesa. La única pena es que durara tan poco. No llegó a la hora de concierto.

Tras el sublime concierto que acabábamos de presenciar seguimos viendo las propuestas de algunos pinchadiscos. Así el aclamado dj y productor argentino Hernán Cattaneo hizo que nos entregáramos a su música paranoica, ambiental y psicodélica en ocasiones de un house progresivo heredado de artistas como Sasha o Digweed. Carl Craig también nos hizo disfrutar con su detroit tecno lento, calmado y en ocasiones marciano que al que escribe le dejó muy buen sabor de boca.

Y para finalizar la fiesta tuvimos la suerte de disfrutar tras los platos del gurú y showman Sven Väth. No hay nadie como él que sepa llevar a su terreno a todos los que aún quedábamos a esas horas ávidos de electrónica de bombo, bpms, química y demás sustancias y sensaciones extrasensoriales. Se nota que su residencia en el Amnesia no se la han dado por su cara bonita.

Así finalizó una edición más de ésta fórmula importada desde fuera y organizada por nuestros amigos Sinnamones, quienes, en un alarde mas de su compromiso por la organización y programación de festivales varios, dejaron patente una vez más que quedan a años luz de lo mínimo exigible para la organización de un evento de este tipo. Detalles como precios de entradas, bebidas, zonas de acampada (o mejor dicho secarrales habilitados para ello) y el trato para los sufridos festivaleros (que gastan parte de sus presupuestos veraniegos en sus bolos) sean minucias para ellos quienes, ávidos de hacer caja, les importa mas bien nada todas estas cosillas. Sigan así señores. Haciendo buenos carteles, pero insisto, no sólo se trata de hacer un buen cartel. Se demostró en Boadilla y probablemente en El Ejido. Aunque siempre quedarán las modas y la cultura musical de este país mas preocupada por la fiesta a toda costa que por la música, por ejemplo.

Texto: Wet bOy
Fotos: Creamfields


GomeZ ( 18/08/2008)

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