24 de JUNIO, Parque Juan Carlos I, Madrid
El Metrorock aspira desde ya mismo a suceder al FIB en el apartado "festival buen rollito". El éxito a nivel de asistencia, sonido y organización se vio acompañado por la buena forma que mostraron sus cabezas de cartel. Además, el espacio en el que se desarrolló resultó idóneo, y el público se comportó con un civismo insospechado por estos lares; rara avis el comprobar que no hay dislate químico, borracheras excesivas, apretones ni colas. Todavía más extraño, los horarios funcionan, no hay caídas de cartel y los grupos se entregan a fondo, ante la complacencia del respetable.
Otra tema -muy revelador, vaya- es el hecho de que el Sábado viviera su apoteosis con un grupo desaparecido -los SURFIN´ BICHOS-, un mito cuyos mejores tiempos han pasado hace mucho -PAUL WELLER- y una banda que toca pocos temas de su último -y prescindible- lanzamiento, THE CHARLATANS.
Pero bueno, ¿los bolos qué?; bien, la cosa empezó con el rock electrónico de CULTURA PROBASE, continuó con el punkpop de NO WAY OUT y PIGNOISE y arrancó definitivamente con LORI MEYERS, que protagonizaron un concierto REDONDO, plagado de grandes momentos melódicos, fraseos guitarreros de exquisito gusto y una magnífica comunicación con el público. Además, la aparición del montaje luminotécnico les benefició lo suyo. Terminaron con Hostal Pimodán entre una gran ovación, dejando el listón francamente alto.
Miedo daba pensar que podían hacer los CHARLATANS, dada su fama de banda caótica e imprevisible ; para mi sorpresa, su nueva impostura se mostró solvente y profesional, propulsada por un batería imparable y los grandes temas que les han sostenido en el tiempo, tal que su nuevo single. un Blackened Blue Eyes sublime; no mucho más sonó de su último trabajo, decisión muy acertada a mi juicio. Los mejor es que parecieron disfrutar de su propia música, hecho que siempre acaba contagiando al público, que no paró de bailar.
Hay artistas cuyo carisma eclipsa cualquier otra consideración; este es el caso de PAUL WELLER, que arrasó con un concierto pleno de entrega y fuerza guitarrera, en continua comunión con la parroquia: sin embargo, los continuos sube-y-baja provocados por las baladas de turno y ciertos temas bastante amuermantes de su reciente Catch Flame deslucieron su actuación; aún así, el mito estuvo a la altura que se le supone, dándolo todo y desatando el delirio con un grand finale a cargo de su pasado más ilustre, lastre y bendición a un tiempo.
Para terminar, lo mejor: el come back de los SURFIN´ BICHOS olía mal, pero las sospechas se vieron injustificadas. Si hay un grupo de culto en la piel de toro esos son los de Albacete, que demostraron encima del escenario el porqué de ello: desplegando un inclasificable cancionero que osciló entre el pop inocente, el ruidismo y el oscurantismo, todo regado con las más marcianas letras que este cronista se haya echado a las orejas... remataron la tarea con un cierre absolutamente arrollador: Ana tiene un hermano nos deparo el más salvaje duelo guitarrero del festival, todo ello entre enormes muestras emotivas de sus componentes. ¡Que saquen un disco!
Y así terminó el Metrorock 06; perdón, la carpa química, digo estoooooo dance permanecería abierta toda la noche. Y hasta el año que viene



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