25-28 MAYO 2007, LEIPZIG, ALEMANIA
Ni en mis peores pesadillas soñaba con soportar semejante sesión de música electrónica e industrial barato. Las gigantescas y ruidosas teclas blancas y negras de los perversos teclados Yamaha, Roland y Casio me perseguían sin descanso por los diferentes escenarios de la calurosa ciudad de Leipzig.
La XVI edición del Wave Gotik Treffen (el festival de música gótica por excelencia en europa) ha cambiado las maderas nobles de las guitarras por el frío PVC de sintetizadores y secuenciadores. Este año el WGT ha convertido la alemana ciudad de Leipzig en una gigantesca rave para el deleite y regocijo de pastilleros, bakalas disfrazados de góticos y horteras varios (este año el complemento más usado entre la multitud de pintas extravagantes que hemos visto, han sido alas de colorines a la espalda).
El sábado vimos los conciertos de Rotersand, Psyclon nine, Front 242 y Vive la fete. Resumiremos este día con un simple "bakalao cutre". No entraremos en detalles, ya que ni siquiera los belgas Vive la fete (que repetían actuación en el WGT después del éxito del año pasado) estuvieron a la altura, y Front 242 salieron disfrazados de Chimo Bayo.
El domingo probamos otro escenario por si acaso los estilos se repartían entre ellos. Tampoco. Los mejicanos Rabia Sorda primero y Suicide Commando ofrecieron en el escenario Parkbühne su tecno barato disfrazado con mala leche, falsa agresividad y pose de malote. Regresamos al escenario Agra para ver los cabezas de cartel del domingo, y para nuestra sorpresa, el recinto se había convertido en una gigantesca guardería expectante para ver la actuación de los finlandeses The 69 Eyes. Un grupo de rock ideado para colgar posters en habitaciones prepúberes, fotos en carpetas con los apuntes de primaria o parches en chupas vaqueras con flecos. Vince Neil y compañía se retorcerían en sus tumbas si estos fueses sus sucesores. Cuando creíamos haber visto lo peor, nos plantan es escena a The Crüxshadows, ¿banda? que bien podría clasificar en vigésimo lugar en el festival de Eurovision (con permiso de D'Nash, claro). Otra dosis de música electrónica hortera pergeñada por un tal Rogue con pintas sospechosas, e ¿interpretada? por dos gogos, una violinista, un mac (como no) y un guitarrista punk con menos gracia que el retrato robot de mazinger-Z. ¡Delirante!
El lunes nuestro paupérrimo nivel de comunicación en alemán nos condujo hasta el escenario Kohlrabizirkus. Para disfrutar del excelente concierto que ofrecerían más tarde Casandra Complex, tuvimos primero que que sufrir de nuevo el bakalao cutre y tormentoso de Adam (que destrozaron alegremente la canción Send me an angel de Real Life); Tamtrum (que tan sólo ofrecieron carne); Proceed (que hicieron buenos a los anteriores); Dive (¡Dios mío, la matraca que puede generar un solo tipo atormentado!); Heimataerde (estos eran unos cachondos disfrazados de caballeros medievales vomitando ruido desde un Sony Vaio y bebiendo de un botijo. Montaron unas barricadas con estacas sobre el escenario en previsión de posibles disturbios provocados por su música. No obstante, fueron de los más apluadidos!!); Dismantled y Fixmer & McCarthy nos machacaron los tímpanos con su pretendido pop electrónico horrible y pretencioso copia de copia de copia de .... Y cerramos nuestro periplo gótico de este año con el rock contundente, rozando el heavy y el metal, de unos Casandra Complex muy emocionados y entregados al, por entonces, escaso público. Con algunos problemas iniciales de sonido desgranaron un muro sónico en temas como Satisfy Me, Moscow Idaho o Kill your children; donde las bases rítmicas nos pusieron a bailar y las afiladas guitarras (¡por fin!) los pelos de punta…
Regresamos del WGT con mal sabor de boca por el flojo cartel de este año, pero con las ganas de desquitarnos el año que viene. Tchuß!



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