Recuerdo con total claridad la primera vez que entré en un foso de fotográfos: era el Esparrago 2000, y le tocaba actuar a DOVER, que estaban en pleno pelotazo, con Devil came to me sonando en todos sitios. LLevaba una cámara que me había costado 200 euros, y no sabía absolutamente nada de fotografía.
Salieron al escenario Cristina y sus muchachos, y el publico enloqueció. Me giré, observé a las primeras filas saltar como posesos, y un escalofrío me recorrió todo el cuerpo. Estaba dentro. Y las otras diez mil personas fuera.
Han pasado 7 años y me he enganchado a los fosos, en los que ocurren cosas que van más allá del hecho de hacer fotos en mejores o peores condiciones. ´Para empezar, están los fotográfos en si.... pero vamos a ubicarnos: ¿qué es el foso de fotográfos?. Bien, es el espacio que hay justo después de las vallas de seguridad contra las que se aplastan los de la primera fila, espacio compartido por seguridad y foteros, justo debajo del escenario. Dicho esto, sigamos con lo que estábamos... Uno descubre rapidamente que hay varios tipos de foteros, distinguidos principalmente por:
a) Tipo de fotografo: el fotero mercenario es frío como un témpano. En general le da más o menos igual quién está tocando, le preocupa la luz, el encuadre y basta. En los festivales suelen acabar de una considerable mala hostia, obligados a permanecer en el recinto largas horas, en un ambiente que ni les va ni les viene. Van, hacen sus fotos y se marchan, lo mismo que si hubieran estado en la pantoja.
En cambio, el fotero rocker es otra cosa completamente distinta: de vez en cuando suelta su cámara para vocear como un poseso un estribillo, y su cara refleja la misma excitación que uno puede ver en el público de las primeras filas. No suele vivir de sus fotos, pero dispara sin parar, se mueve por todo el foso como una fiera enjaulada y hace grandes esfuerzos para no lanzarse a bailar allí mismo. Cuando terminan las 3 canciones de turno se marcha a ver el concierto enchufadísimo, con la impresión única de haber visto a sus ídolos a unos metros. Gana poco o nada, pero le importa una mierda. Ambas especies se desprecian cordialmente.
b) Consumo de tóxicos: muchos de los foteros rock se ponen. He compartido diversas sustancias mientras esperábamos en la cola del foso, y no se puede negar que el subidón que te acompaña cuando entras en medio del estruendo de la sinfonía de apertura de turno y del público aullando es del todo distinto si te has dado un toque de algo. O sea, cuando Public Enemy saltan a escena en medio de un estruendo bestial y tu estás allí abajo, con las neuronas a punto de estallar: caras desencajadas, mandíbulas batientes, tics nerviosos y otras cosas similares.
Los profesionales no rockistas se coscan rapidamente de la jugada, y lanzan miradas de asco al cegato, que bastante tiene con encuadrar y mantener una mínima compostura. De hecho, uno puede rastrear el consumo tóxico del fotero en un estival por la cantidad y calidad de las fotos. La secuencia suele ser esta:
- Primeros grupos: muchas y buenas fotos, o sea, apenas unas cervecillas.
- Cabezas de cartel: pocas fotos buenas. Ya ha pasado la tarde, trasegando distintas historias, y el pulso y la capacidad psicomotriz de nuestro hombre han sufrido graves mermas, aunque todavía le alcanza para dejar testimonio.
- Ultimos grupos: desastre. Pocas fotos, y todas malas, eso en el hipotético caso de que haya fotos. Y hablamos del primer día del festival, claro. El segundo entra en juego la resaca, y los primeros grupos pueden olvidarse de ser inmortalizados, porque el fotero está echando una reparadora siesta. Los últimos ni flores, porque el cansancio es doble. El tercer día la cosa decae disparatadamente.
- Cabeza de cartel con contrato: gente tipo Korn, Marylin Manson, Pearl jam etc... si el contrato de turno -con condiciones de star enloquecida- se firma en el foso, sin problema. Otra cosa muy distinta es que se haya hecho en la sala de prensa hace unas horas. El fotero rockers pasó por allí al principio, y nunca más se supo; a partir de ese momento se dedicó a soplar y otras habilidades químicas mientras visitaba el mercadillo e iba y volvía de los bares. Así que llega al foso ciego, dispuesto a hacer unas magníficas fotos (en su imaginación) del cabeza de cartel, y se encuentra con que no le dejan pasar. Jura en arameo, pide que le dejen firmar allí mismo, pero nanay, se queda sin fotos. Contará a sus jefes/clientes/compañeros de aventura una increíble historia tipo "me quitaban la cámara al salir, me obligaban a dejarles mis huellas dactilares, me pedían una fianza de 200 euros" que no creerá absolutamente nadie. Más bien la opinión generalizada se acercará a: Ibas borracho, cabrón.
c) Charlas técnicas insoportables: algunos foteros son aficionados a pasar el rato hablando sobre horquillado, reflección de la luz y otras cosas horribles por el estilo, para tortura del receptor de la lección. Más de una vez he visto un brillo sádico en el fotero -profesional- que machaca a su colega (naturalmente rocker).
d) Comparativas de equipo: me decía un colega que esto es cómo " a ver quién la tiene más grande". Si el fotográfo de tal revista o tal web que resulta competencia directa porta un megazoom flamante con diversos cacharros accesorios, el resto de mentes putrefactas comienzan a girar, pensando en atracar bancos o sablear a los colegas para igualar y / o superar al anteriormente citado.
e) Colegas de toda la vida: los hay que llevan viéndose en los fosos de fotográfos toda una vida, y charlan animadamente sobre la mujer, los niños y el perro mientras algún grupo heavy tritura las pantallas acústicas. El fotográfo de al lado les odia cordialmente.
f) Jefe de prensa demente: víctima de las drogas, el stress del festival o una crisis existencial aguda; trata a los fotográfos cómo si fueran una especie despreciable, y habla solo mientras les expulsa del foso de manera nada amable.
g) Fotográfo enfermo: en el reciente Lorca Rock fuí victima de una gastroenteritis aguda que me facultó para potarlo todo mientras hacía fotos a Marylin Manson, para espanto de mi colega de al lado, que se buscó otro sitio a toda velocidad.
Y luego están los distintos fosos, claro:
a) Este foso es la guerra: o el foso del FIB, que alcanzó su clímax de "con el cuchillo entre los dientes" con la actuación de RADIOHEAD en el 2002. Las apreturas eran mayores que en las primeras filas, y la toma de posiciones para tener un buen ángulo resultaron propias de un partido de la NBA: pisotones, codazos y un rosario de maldiciones varias escuchadas al mismo ritmo que el clack de los obturadores.
b) Aquí no hay nadie, y me quedo a ver el bolo: cuando hago fotos en Andalucía espero a ver que pasa al agotarse la tecera canción. En muchas ocasiones no te expulsan, y puedes ver el concierto allí mismo.
c) Foso con condiciones ultrarídiculas: impuestas por la estrella de turno, cuyos delirios de grandeza le llevan a plantear cosas de comedia surreal. El premio a la exigencia más absurda vista por éste cronista es para ROBE de EXTREMODURO en un bolo en Murcia. Había que elegir un sitio "fijo" y no moverse ni un mm del mismo bajo riesgo de ser expulsado contundentemente, porque que los fotográfos se movieran le "descentraba". No se queda atrás PATTI SMITH, que en el FESTIMAD 2004 dio de tiempo de fotos el... ¡primer minuto de la primera canción¡. MATT BELLAMY, voceras de Muse, exigió que eligieras "derecha o izquierda", y no te movieras de lado. TRENT REZNOR permitó el acceso a... 3 fotográfos. Y así...
d) Foso invadido por el público enloquecido: durante la actuación de ANDREW WK en el Festimad 2002 las primeras filas saltaron las vallas para ser repelidas con contundencia de portero macarra por los seguridad, que no parecían distinguir quién era un pelucas hasta las patas de speed y quién un honrado currante. Los atemorizados foteros nos tiramos contra la estructura escénica y levantamos la acreditación, mientras intentábamos recordar alguna oración.
Proximamente: fotográfos y público.



Yo no me llamo GómeZ
Bueno bueno bueno... me acabo de estrenar como fotógrafo de foso pero a lo grande... nada menos que he capturado a The Knack, The Creeps,
Farra, The Men y The Thrills en el Purpleweekend de Leon 2007.
La verdad es que lo he flipado en colores, me lo he pasado del kopón bendito de bien, pero eso sí, es que los grupos me flipaban...(yo era de los que gritaban y bailaban mientras disparaba) será dificil superar eso, y por ser la primera vez no está nada mal...
Que pasaría si fuera miguel bosé o la pantoja??? vomitaría por estar tan cerca de ellos??? ya veremos lo que me depara el destino...
La experiencia ha sido muy buena, tambien en la rueda de prensa, estar tan cerca de esos Mounstruos del Rock... flipante oye...
Solo he sido una vez fotografo acreditado y fue por ir a ver el concierto de gratis. Asi de claro, PIN PUN. No tengo una buena camara, no soy de echar fotos, no hago ni me preocupa hacer buenas fotos...¡pero ir a un concierto de gratis es algo importante!...invierto tanto dinero en la industria del rock al año que la industria me debería regalar alguna entrada. Aquel día me cobre parte de la deuda que tengo con el rock.
No sé que paso con esas fotos, si las publicaron o no...es algo de lo que no me he preocupado nunca...pero el concierto, ja! lo de un concierto por la gorra no se me olvidará en la vida jeje.
PD: Hay que decir que no fue un buen concierto, ahgs!
JUAS, muy bueno...
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