12 DE JUNIO, LAS VENTAS, MADRID
Cerca de 15.000 personas se acercaron a Las Ventas a la primera edición del Pepeworld, que se saldó con un moderado éxito., obviando algunos problemillas cómo la puntualidad de los grupos, cambios de cartel y un pobre sonido.
Abrieron el sarao Triángulo de amor Bizarro, que tiraron de su breve repertorio noise mientras la gente iba acomodándose en las gradas. Darán que hablar. . Zeno and the Stoics partían con la ventaja de que tienen su música colgada en Internet, con lo que la gente conocía sus temas. El grupo se mueve en la línea habitual del indie nacional (Sunday Drivers, Sidonie, etc..) pero, al igual que TAB, todavía tienen lo mejor por llegar. Aun así, la gente disfruto con ellos.
El primer plato fuerte corrió a cargo de Kasabian, que se encargaron de caldear el ambiente a la espera de las grandes estrellas. Lo consiguieron a medias, porque la actitud de superstar del rock and roll de Meighan no se corresponde ni de largo a su calidad como cantante, ni sus canciones son de las que te hacen estar moviéndote sin parar. El comienzo prometía con el demoledor Shoot the runner, pero luego todas las canciones venían a tener el mismo ritmo sin terminar de romper, hasta un final en que atacaron las gemas que les han llevado lejos, como Club foot, LSF, Test transmisión o Processed beats. No estuvieron nada mal, pero… Justo al revés que The Killers, cuyo show podría resumirse (como diría aquel) en dos palabras: IM- PRESIONANTE. Jugando con la baza de que tienen solo dos fantásticos discos, sacaron a relucir un repertorio en el que no cabía la posibilidad de fallar. Y es que, aunque el sonido no acompañó, Brandon FLowers no tiene un torrente de voz, y las guitarras apenas se distinguían, su repertorio y presencia escénica se metió al público en el bolsillo. Flowers no para ni un segundo, cuando no está tocando los teclados (con arreglos pregrabados, todo hay que decirlo) corretea sin descanso por el escenario con su traje de terrateniente sureño. Así, desde el apoteósico arranque de Sam´s town, pasando por todos los temas que los han puesto en la cima , como el famosísimo y supercoreado Somebody told me, When you were young, Reason unknown, Read my mind, On top, Mr brightside, durante una hora y diez minutos, sin dar tregua a las quince mil personas que se dieron cita en las ventas (para verlos a ellos, por cierto, ya que muchos se marcharon al acabar su concierto). Hubo hasta un tema inédito, Waiting for. Realmente, ellos fueron el plato fuerte de la velada.
Y por fin, después de casi una hora de espera, aparecieron los deseados Smashing Pumpkinks y… bueno, la mítica de sus antiguos hits jugó su papel, tapando discretamente lo poco inspirado de sus nuevos temas, a los que hay que sumar la nula actitud escénica de sus miembros (originales y nuevos). El comienzo fue prometedor: United States es un tema muy smashing- aunque le sobró el punteo psicodélico de cinco minutos-; si además la preceden Bullet with Butterfly Wings o la deliciosa Today, las expectativas son máximas, pero en cuanto empezaron a tocar canciones de su nuevo, desconocido – y después de esta noche no tan esperado- álbum, se nos deshicieron las ilusiones. Algunos de los que no conocían a Smashing incluso se marcharon a mitad de concierto. Porque aunque Corgan machaca las cuerdas de su guitarra de manera impresionante y Chamberlain nos pone los pelos de punta con sus redobles, el repertorio nuevo no tiene nada de nuevo, y es peor si encima lo comparas con el antiguo. Así, si entre 1979 y Disarm, metes canciones como Orchid, las comparaciones se vuelven más que odiosas. No obstante, aunque solo fuese por volver a oír en directo, Zero, 33, Tonight tonight o Muzzle, con la que cerraron en bis, mereció la pena venir.
Texto y Fotos: Javi Mel



Enviar un comentario nuevo