21 de septiembre, Sala Heineken, Madrid
No hay mal que por bien no venga y conseguimos quitarnos la espina clavada de ver a los suecos Hellacopters gracias a la repentina lesión del santo patrón de esta casa. Gracias Anywhere y que te mejores.
Despedida por todo lo alto de la banda de Nick Royale para mayor deleite del multitudinario público que colgó el cartel de "entradas agotadas" en la sala Heineken de Madrid. Ni la reventa de Coldplay fue tan sonada. Casi dos horas del mejor hard rock escandinavo con un excelente repaso a su discografía tuvieron la culpa.
¿Qué tendrá el salmón noruego que tan buenas bandas de rock ha dado en los 90?. Sólo hay que mirar a bandas como Backyard Babies, Turbonegro, Gluecifer, Supersuckers o los mismos Hellacopters para darse cuenta de que el rock y el hard rock se nutre (y de qué manera) de las profundas minas rockeras de los países nórdicos. Luego hay otros productos de dudosa calidad, pero esa es otra historia.
The Hellacopters se despedían de los escenarios españoles después de 14 años de andadura y lo hicieron con temas clásicos como The same lame story, Baby come, Everything is on TV o I'm in the band. Duelos de guitarras furiosas mezcladas con mucho sudor compusieron la actuación de Helllacopters. Tal vez abusaron del rollo guitar hero, pero esa es la marca de la casa. Y lo que sí quedó patente es que parece que The Hellacopters inventaron el hard rock. Se mueven como pez en el agua por un estilo sin secretos para ellos y que lo demuestran con canciones redondas, perfectas. De muestra: Fake baby, Hey! (una de las más aclamadas por el público e interpretada con especial intensidad), In the sign of the octopus, By the grace of god, Carry me home o (Gotta get some action) Now!. Casi todas ellas aceleradas de manera espectacular, rallando en el paroxismo sonoro y llegando a alcanzar el delirio con una nerviosa versión del We will rock you de Queen en los bises.
Se nos marchó una de las bandas más importantes del rock de los 90, pero como ellos mismos anunciaron, no se trataba de un funeral, sino de una fiesta. Una fiesta para recordar.
Una fiesta con un aperitivo también de lujo con los noruegos (todo quedó en casa) Bloodlights. Cuarenta minutos de rock algo más blando y perezoso que el de los Hellacopters o Gluecifer (de donde proviene su cantante a.k.a Captain Poon), pero que igualmente caldearon el ambiente para conformar una noche redonda.
Gracias a Pepo, Indio y J.Orge
Texto & fotos: GómeZ



Por cierto, superfoto la del segundo hacha de los helacopteros. Si, iré a los Backyard, iré,aunque tenga que pisar el acelerador con muleta.
vente a ver a los Backyard Babies y se te pasa
Yo no me llamo GómeZ
Ah, cómo te odio, y cómo odio a mi pié...
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