LIVING COLOUR


23 de septiembre, Sala Heineken, Madrid

El VIII aniversario de la sala Gruta 77 de Madrid nos trajo el pasado martes a una de las bandas precursoras del funk metal de los 90. Los neoyorkinos Living Colour abarrotaron la sala Heineken para uno de esos comeback espectaculares que no hay que perderse. Más si tenemos en cuenta que la última vez que nos visitaron fue allá por el 90.

Veintitrés años contemplan a Living Colour con Vernon Reid y Corey Glover al frente. Ellos parecen no acusar el paso del tiempo (todos sabemos las virtudes del Sr. Reid a las seis cuerdas, pero las cuerdas que se llevaron la palma fueron las vocales de Mr. Glover. Impresionante); no así su funk metal y fusión que, a pesar de su contundencia y agresividad en directo, parece sacado de uno de esos baúles de recuerdos que se entierran en el desierto para ser encontrados dentro de milenios por seres extraterrestres.

– Mira C-3f40: Los humanos escuchaban ruido furioso y ensordecedor y lo empaquetaban en estos graciosos objetos planos, redondos y con un agujero en medio.

– ¿Para que serviría ese agujero, VEK-73#?....

Pues eso, los propicios días de Living Colour pasaron a mejor vida ya allá por el 95 cuando decidieron separarse. Al menos musicalmente, por que la puesta en escena de sus clásicos sigue siendo espectacular, frenética. Escatalítica. En los primeros veinte minutos, eso sí, donde dieron buena cuenta de Desperate People, Funny Vibe, Which way to America, Middle Man o Pride. Ya que luego se enfrascaron en un sonido más denso y oscuro y con temas igualmente clásicos, pero menos acertados como This little pig, Ignorance is bliss, Bi o Memories can't wait. Todo ello aderezado con un interminable y prescindible solo de batería y algunos devaneos por el reggae y los sonidos caribeños con, por ejemplo, Glamour Boys.

Según fueron remitiendo los problemas de sonido y ellos se iban dando cuenta de que tenían al público en el bolsillo hiciesen lo que hiciesen, se mostraron más activos, más cómodos, más agresivos, más agradecidos. Y todo ello acabó en un muy reclamado y merecido bis en el que se atrevieron con el Should I Stay or should I go de los Clash. Uno de esos covers marca de la casa que convirtieron la platea en una improvisada sesión de pogo al más puro estilo punk.

Texto & fotos: GómeZ


GomeZ ( 24/09/2008)

yo estuve en ese bolo en los 90, fue en la universal del otro lado del manzanares, una pasada


 

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