abril 2004, garaje, murcia
Lo de SINIESTRO TOTAL es otra historia: trás varios años de ausencia por estos lares, su nuevo aterrizaje acabó cómo siempre: 1.500 personas de todas las edades bailando el pogo cómo no se había visto hacía mucho tiempo por aquí, tapando a Julián Hernández al corear en masa las canciones, y, en general, pegándose -público y grupo- un fiestón de los que se recuerdan durante lustros. Ni los años en activo -la cosa va para los 20-, ni los cambios de formación les afectan lo más mínimo: su cancionero, parte de la memoria histórica popular española, lo eclipsa absolutamente todo, y el privilegio de contar con un figura/freak cómo Julián hace lo demás. Cómo muestra, un botón: "Julián, soy fan vuestro desde 1980" le espeté, y la respuesta fué: "Me siento triste, qué desgracia la tuya". Pasen, vean y lean.
La cosa empezó con el público pidiendo sin parar "¡¡¡¡Enseñanos el culo¡¡¡" y Siniestro, grupo maestro y experto dónde los haya, comenzó a calentar el concierto, para ponerlo al rojo en 15 minutos con "Quienes somos, de dónde venimos, adónde vamos", con el público explotando en baile y sudor. A partir de aquí acelerando sin parar: "Ay Dolores" , "Vamonos al Kwai", "Fuímos un grupo vigués" y un temprano "Ayatolah" que supuso el primer punto de inflexión.
Julián, parrafada continúa, ralentizó la cosa con un "Bilbao" en clave blues/funk, armado de mandolina eléctrica. Su nuevo bajista, Oscar, -increíble su particularísima forma de aporrear el bajo- berreó "Sobre tí" y la fiesta se desmadró del todo. Con el respetable haciendo saltar litros de sudor mientras botaban sin parar llegó una recta final demoledora: "Vamos muy bien" -Obús nunca podrán hacerla como ellos- , "Chusma" -dedicada "al que pasaba las vacaciones en Oropesa y éso de Marinador", "Quiero bailar rock´n roll", "Rock en Samil", y fuera para el primer bis, en el que atacaron "Miña terra galega", "Bailaré sobre tu tumba" y "Cuanta puta y yo que viejo" para histeria de la gente, que no paró ni un segundo.
"El sector homosexual, en primera fila, me pide que enseñe la polla, así que los de detrás traedme a vuestras novias, por favor", aseguraba un Julián que no dejó de hablar en todo el concierto. "Toda experiencia sexual es interesante: POR EJEMPLO: el otro día con una farola..."
La presentación de los miembros del grupo -saxo y teclados, guitarra, bajo y batería más Julián a la guitarra y voz- dió lugar a un falso final, y cuando media sala se había marchado volvieron a salir para machacar la declaración de principios "Todo por la napia", finalizando, esta vez sí, el concierto más brillante que he visto en años. ¿Qué faltaron la tira de canciones?; pués sí, pero la cosa se fué a las DOS HORAS, frente a, por ejemplo, los míseros 45 minutos de los Pixies.
Frente a las salas medio llenas ultimamente debido al gran número de conciertos, quedó claro que todavía hay grupos por los que todo da igual: Siniestro Total son grandes, y seguro que por mucho tiempo. Además, hacen camisetas con leyendas tales como "Ya mi padre era un poco raro"... genios.
Texto y fotos: Anywhere


