07 SEPTIEMBRE, MURCIA PARQUE, MURCIA
El Lemon Pop es ya una tradición en Murcia. Anda por su undécima edición manteniendo sus principales señas de identidad: recintos urbanos, actividades diversas, varias fechas salteadas y bolos gratuitos. Todos estos detalles le convierten en un festival encantador. Año trás año el público acude ilusionado esperando que se solucionen de una vez los problemas endémicos del mismo: el sonido -lamentable es la palabra que mejor lo define- y los larguísimos espacios muertos entre grupo y grupo. Este año ha empezado cómo siempre, para bien y para mal.
¿Cuántas veces puede ver uno a LOS MARAÑONES sin aburrirse?. Todas las del mundo. LOS MARAÑONES son uno de esos grupos que ofrecen plena seguridad, no les he visto un concierto malo -y van unos 12- en la vida. El problema -bendito problema- con ellos es que siempre faltan canciones de su extensísimo repertorio, más aún si el actual se centra en la presentación de su reciente "Extraña familia". Su concierto resultó muy corto (unos 50 minutos), y terminó cuándo daban la sensación de estar empezando a calentarse. Aún así, escuchar gemas cómo La Memoria del extranjero o Impresionado -por decir dos- siempre es un placer.
Nunca me han gustado SIDONIE, para qué nos vamos a engañar. Sus discos me parecen sosos, faltos de espíritu y carne. Sin embargo, en directo cambia la cosa, cómo volvieron a demostrar en esta ocasión: el sonido se endurece considerablemente, y su puesta en escena resulta del todo colorista y rockera, especialmente debido a la actitud de su bajista, que no para quieto ni un segundo, animando al personal constantemente. Abandonado el formato trío para añadir otra guitarra, teclados y percusión, la cosa gana en matices sin perder ni un ápice de pegada, lo que da cómo resultado un montón de melodías pop harto brillantes que se levantan sobre un entramado sónico del todo contundente. A mitad del bolo aparece el sitar y se enfrascan en el desarrollo de atmósferas psicodélicas, lo justo para cubrir el necesario sube-baja inherente a todo buen concierto. Inmediatamente regresan al powerpop, pisan el acelerador a tope y rematan la faena para solaz del público, que baila entusiasmado los pelotazos sónicos de los catalanes. Ovación y vuelta al ruedo, y a ver que pasa con el sonido el próximo día.


