1O NOVIEMBRE 07, NUEVO GARAJE, MURCIA
Llego tarde al Nuevo Garaje.El concierto ya ha empezado, y la sala, llena de publico poppie -jovenzuelos con una estética a priori desenfadada pero en realidad harto currada- disfruta con LA HABITACION ROJA, que va desgranando temas de su reciente Posidonia, que ha contado a los mandos con el mismísimo Steve Albini.
Una hora después he perdido toda confianza en Mr. Albini (quién te ha visto y quién te ve, produciendo a un grupo cómo éste) y me hallo considerablemente cabreado. Esto -los conciertos de grupos pop de moda- es el mismísimo anti rock ´n roll: Las canciones son un muermo insufrible, carentes de pegada alguna y con nula inmediatez. Los componentes del grupo no tienen carisma, glamour o interés estético alguno. La puesta en escena, inexistente. El sonido, plano. El público, de generación e-mule.
Me subo a la cabina del DJ y desde allí observo atónito un bis que dura casi 35 minutos. La muchachada reacciona con un entusiasmo que me resula imposible comprender, sin parar de bailar y corear un montón de ladrillos que aburrirían hasta a un sexagenario amante de la copla.
Hago un montón de fotos, pero no hay manera. Porque no existe ningún placer en hacerle fotos a 4 tíos con la misma actitud que una abuela haciendo ganchillo. No se mueven, no ponen caras de pasión, no levantan las guitarras, nada de nada... eso sí, el cantante suda mucho, pero es que los focos dan mucho calor. Dejo de hacer fotos y le pregunto a un amigo que trabaja en la sala que le parece. Le parece un coñazo. Me siento reconfortado. Observo la parte de atrás, en la que hay un montón de viejos asistentes a conciertos, esos que lleva uno viendo toda la vida en las salas. No le hacen el menor caso a lo que ocurre en el escenario, dedicados a charlar y beber.
LA HABITACION ROJA atacan -mejor interpretan, no creo que conozcan el significado de éste verbo- su (presumiblemente) último tema, un Te quiero tanto que pone al público a corear a pulmón. Dura una eternidad, y resulta un poco más soportable que el resto del concierto. Terminan, hacen un poquito de ruido (muy poco, que conste en acta) y se marchan. Miro el reloj, y veo que la cosa se ha ido a las dos horas, y me cabreo aún más: ¿dos horas?. ¿Quién coño se atreve a tocar dos horas sin incluir un montón de temas de relleno?. Claro que si tus fans poppies tragan con lo que les eches -por ejemplo con el SR. CHINARRO en acústico-, puedes tocar dos, tres o un día entero.
En el coche pongo a los WHO a todo volumen y suelto maldiciones, jurando en arameo no volver a picar.



Enviar un comentario nuevo