Se supone que la medicina actual puede curarnos de casi todo, pero esto es una burda falacia; en realidad, los médicos, los del juramento de Hipócrates, se han convertido en meros camellos de variadas drogas, la mayoría de ellas pastillas: el 90% de la gente civilizada -perdón, de las sociedades consumistas- está enganchada a las pastillas: para la salud general, la psíquica, las enfermedades graves... las drogas modernas. Vas al médico y le cuentas que te encuentras mal, e inevitablemente acabas con varias cajas de pastillas en casa; estas se van acumulando, y en poco tiempo uno posee un auténtico botiquín personalizado, basado en sus dolencias más habituales.
Paulatinamente, vas dejando de visitar al médico y empiezas a automedicarte; total, si ya tienes las pastillas en casa, y estas son las que te curan, ¿para qué demonios vas a ir al médico? . Que se joda, me acerco directamente a la Farmacia y le comento al mancebo que me pasa esto, lo otro y lo de más allá, porque la farmacia me proporciona sosiego... hay tantas pastillas aquí. Todo es blanco y agradable, y los displays prometen salud pastillera. La Farmacia es el lugar: el almacén de las drogas, el sueño de los pastilleros, que somos todos... que me encuentro un poco bajo de tono, pues unos antidepresivos; ¿resfriado?, vaya cualquier antigripal, todos llevan Acido Acetilsalícilico o Paracetamol... en algunos casos conviene combinarlo con un poco de codeína, o, puestos a pensar que te hace falta un empujón físico le añades un Combinado Vitamínico y ya tienes una buena ensalada. Alíñese con los tóxicos diarios, las sustancias a las que eres adicto: café y/o alcohol, tabaco, hachís....
En muchas ocasiones, utilizamos nuestra condición de pastilleros para paliar los estragos causados por las adicciones: ¿quién no ha tomado B12 a chorro para frenar una resaca terrible, o algún dilatador bronquial tras fumarse 3 paquetes de tabaco en pleno subidón de estrés o euforia?. Una tila por la noche es un buen remedio para dormir, pero la verdad es que es más directo un pequeño ansiolítico, que es relajante muscular y tonifica (Por decir algo poco cruel) los nervios. ¿Qué demonios puede pensar uno de un país en el que el medicamento más vendido es el Lexatín, ansiolítico famoso en todo el territorio nacional?.
La pregunta es, entonces: ¿quién ha hecho famoso al Lexatín?; E, irremediablemente, la respuesta es que primero fueron los laboratorios -tómese cómo ejemplo a Roche, abanderado mundial de las pastillas para problemas nerviosos y alteraciones mentales variadas-, que al descubrir el enorme bussiness que tenían entre las manos comenzaron a corromper a los médicos, por medio de una versión extendida y mundana de sí mismos, Los Visitadores. Luego los médicos corrompieron a los farmacéuticos.
El proceso funciona así: el Laboratorio invierte ingentes cantidades de dinero en Investigación, y una vez tiene una ligera seguridad -previa prueba con animales- sobre la baja toxicidad de su nueva pastilla, pone en marcha la máquina: El Visitador visita al Doctor, le cuenta las maravillas de su nuevo producto, contra, por ejemplo, la astenia, que no la tenia, solo padecida en países subdesarrollados y pobres, no cash, y le invita a comprobarlo en un congreso en el Caribe, a gastos pagados, que promete Hotel de Lujo, playas tropicales, grandes cenas y borracheras y sexo seguro, en el sentido de que uno sabe que habrá sexo, no porque las provisiones de carne estén testadas, eso sería demasiado gasto.
El médico vuelve feliz tras unas minivacaciones en las que ha podido desarrollar todas esas actividades que su vida cotidiana le niega, y se lanza a recetar a diestro y siniestro; quiere asegurarse la invitación al próximo congreso. Este proceso le convierte en adicto; no es pastillero, es el segundo eslabón de la cadena de distribución, y su droga es el sexo y el lujo; tres o 4 congresos al año le convierten en un sujeto amoral, pendiente de sus nuevas necesidades, que le han creado los laboratorios. Unos tienen mono de heroína, otros de Lexatín, y ellos de Congresos. El CONGRESO, pilar básico de la vida del RECETADOR o MEDICO.
El siguiente eslabón es la farmacia; hay que convenir que los farmacéuticos no están libres de adicción, porque están completamente enganchados a todo ese pastón que les proporcionan los laboratorios y los médicos, la impunidad y el secretismo que les proporciona la ley. sin olvidar el libre acceso a todo tipo de sustancias que es complicado conseguir. Noche de juerga, vengan unas centraminas... época de impotencia, abre un frasco de Viagra: ¡que feliz pastilleo el del farmacéutico, que puede prescindir de ese mágico papel llamado RECETA¡ Todos los componentes de la cadena son, en una u otra manera, adictos a alguna de estas drogas: la pasta, el sexo, el lujo, y, naturalmente las pastillas. Por ejemplo, hoy estoy de los nervios: anoche olvidé tomarme el leve -bueno, la verdad es que he subido a 4 miligramos, y creo que empecé por 0,5- ansiolítico-somnifero-relajante-hipnótico que tomo por las noches.
Bienvenidos, hermanos y hermanas, a la feria de los monstruos, siglo XXI, locos musculosos adictos a las benzodiazepinas, sustancias extremadamente adictivas; el hombre tríceps y la Mujer sin cintura....;y si realmente, hermanos consumidores, no os lo creéis, echad un vistazo en Internet a la palabra ASPARTAMO. Solo diré que es un edulcorante, un light prohibido en muchos paises por sus propiedades cancerigenas, aunque no en España, quiza por algun motivo relacionado con el emporio farmaceutico mundial MONSANTO, sospechoso de actividades varias totalmente ilegales y toxicas. Pinchad en los links, adictos.



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