PURPLE WEEKEND


7-8 DICIEMBRE, LEON

…Y el Purple Weekend se saldó con notable éxito, con una nutrida asistencia de público que respondió a un cartel que contaba con auténticas joyas del pop y garaje sixties de ayer. La organización funcionó correctamente, y el show de THE KNACK hizo de broche de oro final a un festival diferente a lo que abunda por España en la canícula.

Diversos imprevistos provocaron que el primer grupo en echarnos a las orejas fueran los irlandeses THE THRILLS. Aunque estilísticamente se encuadrAn bastante de lleno en los cánones brit-pop, se apreció una cierta tendencia a las atmósferas eléctricas (con las que transmitían en ocasiones una cierta nostalgia celta) más que a los cambios melódicos o harmónicos. A pesar de ello, el concierto se caracterizó por su versatilidad. Los dos guitarristas tocaban alternativamente el bajo y la guitarra, la mandolina y el slide, cambiando rápidamente de instrumento al principio de cada canción. Las groupies les pedían el teléfono desde primera fila. Consiguieron lleno de público y muy buen ambiente.

Turno para los MEN; Energético, vibrante y entusiasta fue el resultado de la pasional entrega de los primeros suecos de la noche. La palabra entusiasta no sabemos muy bien qué etimología tiene, pero estaba claro que el guitarrista estaba entusiasmado. Las caras que ponía y las ganas que le echaba, parecía que en cualquier momento iba a salir levitando. Hizo gala de una técnica como para poner los pelos de punta a Pete Townshend.

El cantante era el de the Sinners y una de las razones para que nos desplazásemos a León. Hace 20 años lo ví en dos ocasiones al frente de su banda, en una de ellas con smoking de lamé rosa, encaramándose con sus maracas y su harmónica hasta el gallinero del antiguo teatro en que estaba ubicado el Rock Club, una desaparecida sala madrileña. Aunque la actitud del guitarrista sigue siendo la de un joven Wilko Johnson, las influencias en el estilo actual de su banda han retrocedido, el sonido del grupo hoy no supera cronológicamente el año 1965: the Animals, the Who, Otis Redding, sonando además prácticamente igual de crudos y contagiosos que en su disco del 2006 ("Return").

Pero todo lo que cuente o analice con palabras sobra, esta gente no sólo se lo pasaron como enanos; también pusieron a los congregados a bailar sin parar. Un auténtico show. El cantante se bajó a tocar las maracas con el público, no paró de lanzarlas hacia el techo y continuar con la pandereta y pasar de ahí a la harmónica.

Hay algo que no entiendo bien en el comportamiento del público ante los teloneros incluso en este tipo de acontecimiento. Si asistes a un festival famoso por confeccionar carteles sin relleno, todo bandas selectos, ¿por qué había doscientas personas viendo a estos maestros del género? Los otros grupos de la noche no eran mucho mejores en lo suyo que the Men (y no estamos hablando de grupetes noveles exactamente). Con la cantidad de grupos garageros suecos precedidos de impecable reputación que ha habido en este palo (Nomads, Stomachmouths, Creeps... y un largo etc., que fueron lo más florido del revival garagero sixties de finales de los ochenta... en todo el mundo), ¿por qué no había más mods o seguidores de cualquier tribu rockanrolera viéndolos? En el último concierto había unas 2000 personas. Cuando tocaron the Men, las otras 1800 ¿quizá se dedicaban a contemplar la exposición de vespas? .

Cambio total de estilo con FARRAH, pasando del rock and soul de garage al power pop de toda la vida (que tampoco está muy claro lo que es, pero vayamos al grano). Los Farrah se pueden remontar en algun momento a los 70s (tocaron su arrolladora versión de "I wanna be your boyfriend" de the Rubinoos), pero su estilo es totalmente contemporáneo, permitiéndose usar ordenador en escena para asistir al teclado en bastantes de sus composiciones.

La bajista se ha hecho definitivamente al grupo aunque tampoco es que hubiera desentonado cuando la vimos hace un par de años en su primer tour con la banda. Ha adquirido un papel más predominante en los coros y en la puesta en escena. Y además derrocha simpatía y clase. No sabemos si sigue con Montana, pero si no es así, todavía la estarán llorando.

Un teclista-guitarrista manejando el ordenador portátil con algún plugin midi (suponemos) y dando un perfecto apoyo en las voces. Un batería correctísimo y cañero cuando había que serlo. Y finalmente el tono agridulce de la voz del guitarrista y cantante líder del grupo que actuó como perfecto maestro de ceremonias, pasándoselo igual de bien que su audiencia. En contraste con lo observado en el anterior concierto, el público de las primeras filas no era mod prioritariamente. Era gente bastante más joven y la manera de bailar era también diferente, más próxima al pogo.

Nosotros tenemos 40 tacos cumplidos hace ya un rato y bailamos con todos los grupos del sábado, porque no era para menos. No entendemos muy bien el rollo de "no, yo es que sólo bailo con la música de tal estilo". Además, ¿cómo se puede tener la entrada para un concierto así y ni echar un vistazo? En esta segunda actuación habría unas 800 personas.

Volvemos de nuevo a los 60s con otros suecos, THE CREEPS Pero éstos probaron de sobra las mieles del éxito en la primera mitad de los 90 a partir de su tercer disco que, a pesar de su repercusión mundial, les distanció de su base de seguidores, conseguida al encabezar el revival sixties de la segunda mitad de los 80, del que hablábamos al repasar la actuación de the Men. El cambio de público se puede notar de nuevo: de repente todo se vuelve negro, los tatuajes se descubren y relucen los piercings, las miradas se endurecen, con espontanea incluida montando bronca en el eScenario.

Desde el principio, con los Creeps la cosa verdaderamente se lió. El Estadio Hispánico al completo estuvo dando botes literalmente desde los primeros acordes de Farfisa. Las 2000 y pico almas que compraron la entrada ya no levantaron el pedal del acelerador y se dejaron poseer por los vikingos.

Tocaron sólo temas de sus dos primeros discos y prácticamente no pararon ni para respirar. El sonido era buenísimo y el público se entregó. Según lo que nos contaron en la rueda de prensa, ellos no esperaban tanta gente y menos aún que todos se pusieran como cabras. Después de ver las caras de satisfacción con que salieron del escenario al tercer bis (la gente no paró de pedir el cuarto bis), no tenemos tan claro que no se vuelvan a reunir más a menudo, según declararon acerca de hacerlo en muy contadas ocasiones, a pesar de su (evidente) amor por la música en general. Éstos vuelven fijo: la peña disfrutó de lo lindo, pero ellos incluso más.

Su saber estar escénico y sus expresiones de felicidad combinadas con la competencia instrumental y dominio del género que hicieron patentes en sus dos primeros discos, dieron lugar a uno de los mejores conciertos de la noche (y de mi vida). Lo peculiar es que este grupo vestía con la indumentaria menos definida de la noche y las primeras filas estaban ocupadas por gentes ataviadas de ropajes y actitudes algo siniestras. ¿Los Fuzztones para el próximo Purple?

El Grand Finale estaba listo. El Purple Weekend se había anotado un tanto al conseguir la presencia estelar de THE KNACK, en su único concierto en Europa éste año. Power pop y mersey beat sin concesiones, rock duro y bubblegum, todo lo que estábamos esperando y más, caña melódica a raudales, monstruosidad instrumental, frescura e ironía, contacto rítmico absoluto con el público y esas canciones...

No daremos pie a lo escabroso, pero si quieres saber lo que es vitalidad, entérate de lo que ha hecho Doug Fieger desde principio de año y me cuentas. En un escenario, superar a esta banda está al alcance de un número de grupos que se puede contar con las uñas de un dedo sin uña. Y Doug no es de ninguna manera el miembro más carismático del grupo. Está soportado por dos pilares históricos que hay que verlos para creer que esa música se puede reproducir en directo

. El actual batería no desmerecería ante el mítico Bruce Gary tristemente fallecido, quien hizo las veces de corazón percusivo en los tres primeros discos. De hecho, no creo que se cuestione la prestancia de los baterías de the Knack después de tener en sus filas por ejemplo a Terry Bozzio, colaborador habitual de Frank Zappa.

Pero Berton Averre es para mí el mejor guitarrista del mundo. Y no estoy hablando de power-pop; ese menda es harina de otro costal. Tocaron todos los palos del rock y algunos más, y en cada canción tanto él como el bajista Prescott Niles se lucieron y nos transportaron 25 años atrás y/ó 25 años hacia adelante, bastante en consonancia con el espíritu del festival modernista. Vale que tocan versiones en su mayoría tomadas de una noche cualquiera en the Cavern hace 40 años. Pero, amigo: vaya ejecución. Estos tíos saben el latín del rockanrol. Harían palidecer de envidia a los mismísimos Flamin' Groovies. Y sus temas propios... ¿se pueden encuadrar en una época concreta? …pero si salen hasta en los Simpsons. ¿Por qué en la época se les tachó de pop ñoño o meramente revivalista? Ese misterio resonará de por vida en los oídos de todos los que presenciamos su concierto en León.


santy d. y fede a. ( 14/12/2007)

hola soy fernando de 96 GRADOS de compostela, estamos interesados e n participar en algun festival rock

mas informacion en www.96grados.es

saludos


 

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