Dios, qué pereza! Es tarde y estoy cansado. A pesar de que se trata de ir con mi chica y un amiguete, ¡qué pereza!
Está bien, mañana es fiesta, no hay cena, ni peli, ni plan, pero… debo estar muy mayor.
En fín, vamos allá. GTM, nada que ver con la hora. No hay ni dios. ¿Cuándo cumplirán con el horario anunciado? Recuerdo un concierto de los Ramones que empezó a su hora. Todo el mundo llegó tarde. Algunos punks volcaron coches. Ya no hay diversión.
Me pido una coca light. La camarera me mira raro. Supongo que tengo mala cara.
Pincha el chico de la difunta tienda de discos, y la gente se cruza miradas de hielo, qué apuestos todos. La chica mona se hace notar, sólo baila ella y mariposea de aquí a allá sabiéndose deseada.
Empieza la cosa. The Roundarounds. A pesar del nombre son de Murcia. Hay que ver. ¿De qué conozco yo al cantante? Creo que le he comprado un reloj. Buena actitud y canciones resultonas, The Jam, Los 80, pasan calor, tienen sus fans, buen rollito, lástima lo de siempre, no entiendo nada, ni siquiera sé si lo que cantan quiere decir algo.
Me duele la espalda, mi chica me sonríe, cómplice y amable. ¿Pido otra cocacola? No, me pondré nervioso.
La chica-mariposa, tiene más competencia y menos espacio; tranquila, tras la próxima metamorfosis volverás a tener tu oportunidad, nena.
The Chevelles, australianos. Siempre espero de los australianos que sean unos freaks: AC/DC, Nick Cave, Nicole Kidman…
La camisa del guitarra pelucas, indescriptible. Aquí en España no se atreve con eso ni Chiquito de la Calzada. Sí, tienen pinta de australianos. ¿Qué coño hacen en las antípodas de las antípodas, el oriente de occidente, el culo del mundo? ¿Qué cobrarán? Y, peor aún, ¿de dónde sacan ese sentido del humor, el buen rollo? ¿qué hostias les pasa? Les odio un rato, mientras desgranan su repertorio, pop, rock&roll, buenas guitarras, estupendas melodías, música sacada de la buena música de los tiempos. El batería de los Roundarounds levanta un puño con cuernos. Se vé que están metiendo marcha, como dijo aquel. Dos cantantes igual de buenos, así da gusto. Hay un momento de tormenta eléctrica que me saca de mi encefalograma plano: let´s rock.
Hacen dos bises, y se van, firmando autógrafos. Esos tipos son más viejos que yo. The Chevelles, los chavales. ¿Qué me pasa? ¿En qué punto de mi vida me perdí?
Otro día será distinto. O no.



Enviar un comentario nuevo