FESTIVAL PALABRA Y MUSICA 07


1-3 MARZO, SEVILLA

Sin duda, la Tercera edición del Spoken word de Sevilla ahondó todavía más en los muy buenos hallazgos y logros de sus dos primeras ediciones, mostrándose como un festival heterogéneo, a contracorriente y cuya calidad por encima de la media lo está volviendo un referente inexcusable cuando se trata de hablar de festivales alternativos en nuestro país. Sin ir más lejos, la noche del jueves cumplió casi todas las expectativas que se habían creado, dados los nombres que presentaba el cartel.

Por ejemplo, John Sinclair y Mark Ritsema hicieron una interpretación muy convincente, libre, espontánea y alejada de toda afectación del magnífico Criss Cross en el que homenajean a Thelonious Monk y toda la hornada de músicos de blues procedentes de Nueva Orleáns. Al antiguo ideólogo y valedor cultural de Mc5 se le observó cómodo en el escenario y se mostró como un hombre afable y todavía creyente en la revolución cultural que supo extraer de las enseñanzas de la literatura beat y el jazz experimental, la inspiración necesaria para ir forjando unos versos que con la ayuda concisa de la guitarra Ritsema fueron ganando poco a poco en solidez y empaque y dejaron al público con ganas de más. Y si bien es cierto que fue difícil adentrarse en el universo austero pero contundente de Sinclair, una vez que la actuación había rebasado la mitad de su duración, lo difícil fue no empatizar con las historias regadas en alcohol, drogas, poesía e imaginación fértil a través de las que nos llevó al territorio lunático y fértilmente creativo de Monk y los beats norteamericanos.

Más tarde, aparecería Nick Hornby que era, sin duda, uno de los platos fuertes del festival y que armó un show divertido y convincente, fiel a su leyenda iconoclasta, que alcanzó sus cotas más altas en la ironía –ya presente en Alta fidelidad- a través de la que el escritor ingles desgranó sus recuerdos musicales de juventud y gracias a la cual narró sus experiencias con el denostado rock progresivo y sinfónico y permitió entender aún más su amor a diversos movimientos como el post-punk y sus derivados. Hornby narró sus experiencias de adolescente en los conciertos de Rory Gallaguer, The Faces, The Clash y Bob Marley y se reservó para el final su opinión sobre el grupo que le acompañaba, Marah, que ofreció otras tantas versiones de los grupos citados y que con la aprobación de Hornby nos brindó un show corto pero ejecutado con fe y una indeclinable convicción que les mostró como una banda en proceso de crecimiento y que podría aspirar a alcanzar cotas mayores merced a su excelente interpretación y sabia e instintiva combinación de las enseñanzas de The Faces, Nick Drake y el rock americano peleón.

Había curiosidad por saber qué tipo de espectáculo y entidad reconstructiva sonora sobre el primer disco de The Veltet Underground, habrían preparado Proyecto Ele para la noche del viernes pero lo cierto es que, en este caso, las expectativas no fueron rebasadas. Hay que, sin duda, agradecer y valorar la valentía y el riesgo de la aventura en que se embarcó esta formación de música vocal contemporánea y hay que saber advertir de los peligros y múltiples agujeros sin fondo a los que su propuesta podía llevarles, pero esto no ha de cegarnos a la hora de valorar su actuación y los resultados concretos de su propuesta. Una propuesta admirable y que consiguió por momentos deconstruir con habilidad los componentes sonoros de este disco pero que se mostró inmadura y deslucida en muchos momentos de la actuación dado las dimensiones del reto planteado. Sin duda, la juventud de muchos de los componentes de este proyecto jugó en su contra así como la calidad de las video-proyecciones o la informal vestimenta utilizada para presentarse ante el público que no permitieron que la conexión buscada diera el resultado apetecido o que las muchas y muy buenas ideas que manejaron terminaran de cuajar y dar sus frutos en toda la radical dimensión global a la que apuntaban. Momentos después aparecería David J acompañado por R. Mendoza y de nuevo volvimos a vivir instantes y momentos mágicos gracias al cuidado sonoro con que Mendoza supo trazar las coordenadas necesarias para que el ya mítico miembro de Bauhaus desgranase y diese cuenta irónica y lucidamente de sus experiencias en el país mexicano así como se permitiese homenajear a Ian Curtis o Kenneth Anger con habilidad y sobriedad. Dentro del apartado negativo, comentar la escasa duración del show y algún problema de sonido que, sin embargo, se acopló por momentos de manera disonante a su actuación y no la perjudicó en exceso.

Ya el sábado, Carlos Ann, Bruno Galindo, Mariona Aupi y Área 3 homenajearon el cancionero de Leopoldo María Panero eficientemente y con corrección aunque no terminaron de convencer del todo al público asistente en la medida en que su interpretación cool y electrónica de los poemas de este insólito demente de la poesía hispana hubieran, en mi opinión, requerido de una interpretación más rockera y arriesgada de los mismos. Para el recuerdo, la salida al final de actuación del propio Panero que con tan sólo unos momentos de furibundo salvajismo encima del escenario mostró el porqué de su merecida fama e hizo girar al revés un show que tuvo en la presencia del iconoclasta poeta su mejor baza. Por último, Blixa Bargeld hizo honor a su leyenda y en la interpretación que hizo de su poliédrico proyecto sonoro Rede/Speech se mostró contundente, efectivo, genial, marciano e irónico hasta el punto de transportarnos a un insólito mental lugar que sólo le pertenecía a él en el que se combinaban ritmos lunáticos, espaciales, melodías de autopista y todo tipo de desusadas investigaciones seriales que le hicieron merecedor del título a mejor actuación del festival. Con sus cuatro mágicos y ya míticos pedales y ayudado de un carácter mordaz y satírico que, por momentos, rozó la dulzura, consiguió llevar su experimentación sónica a cotas espeluznantes y de auténtica grandeza en un show en el que jugó a su antojo deconstruyendo tanto las melodías de “Johnny Guitarr” como las nociones musicales de Giorgio Ligetti. Especial mención, por supuesto, tanto a sus inteligentes comentarios sobre sus paseos por la ciudad de Sevilla como a la referencia que hizo a Murcia y el carácter interesante y estrambótico de este nombre propiciada por la entrevista que Anywhere y yo tuvimos la fortuna de realizarle horas antes de su fascinante actuación. En fin, realmente, fueron tres noches si no antológicas verdaderamente interesantes y que hicieron honor a la fama de este festival en ascenso del que por mencionar algún defecto, volveríamos a incidir en la escasa duración de algunas actuaciones como la de David J o la de Jhon Sinclair que alargadas un poco más en el tiempo, hubieran probado y mostrado todavía con más entereza y autenticidad la solidez de sus proyectos. Agradecer tanto a Joan como a Mamen y Claudia su simpatía, saber hacer y su colaboración con nosotros y desear, por supuesto, toda la suerte del mundo a los organizadores de un festival, por momentos, mágico y vibrante lo que, en estos tiempos de festivales descontrolados- ya no es nada usual ni habitual.

Texto: Nathan Adler Fotos: Anywhere


anywhere ( 04/03/2007)

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