UN FENDER JAZZ BASS Y CUATRO BOLSAS DE BASURA


Salgo a las 7,30 de la mañana con la bolsa de la basura en la mano. Cómo me queda lejos el contenedor tengo la (mala) costumbre de meter la bolsa en el maletero, para luego parar junto al contenedor.

Abro el maletero, y mis ojos contemplan la siguiente escena: el maletero, aparte de contener las artilugios intrínsecos a todo maletero: (¿todo?; no, más de un cafre subsiste aún sin éstas cosas), lease el gato, la rueda, los triángulos y alguna tontería más (¡¡¡¡el chaleco reflectante¡¡¡), está atestado por las siguientes cosas:

1. 4 bolsas de basura que he olvidado a lo largo de los días.

2. Mi viejo Fender Jazz Bass, que compré de quincuagésima mano hace ya cómo 20 años.

No hay mucho que decir (o quizá si, pero éste no es el momento) sobre las bolsas de basura, aparte de que siempre me hacen pensar en los blogs. Todos los blogs son una basura, empezando por éste.

En cambio, si se pueden contar muchas cosas sobre mi viejo Fender. Lo compré hace 20 años en Malasaña, cuándo era un jovenzuelo que soñaba con ser rockstar. Me costó 15.00o pesetas, y me lo dieron sin funda ni nada, en medio de la Plaza Dos de Mayo, que no era precisamente un sitio adecuado para éste tipo de intercambios. En cambio, era un lugar ideal para comprar dexedrinas, pero ésa es otra historia.

Durante los siguientes seis años el bajo, que ya estaba bastante currado, sufrió las inclemencias que acarrean pertenecer a un tipo superdespistado y que le daba a diversas sustancias químicas. Pasó por varios ensayos (a cual más insalubre), recibió múltiples golpes a lo largo y ancho de toda su anatomía, nunca se le llevó al luthier, se le pintó, lijó, se le tocó el famoso tornillo del mástil (que nunca he tenido muy claro para que sirve) etc. A cambio fué protagonista de 7 u 8 conciertos de baja estofa de un infragrupo punk que teníamos unos colegas y yo. Lo más gracioso del asunto es que el bajo no lo tocaba yo, que ejercía de guitarrista machacador de cuerdas. En un concierto con un grupo serio su bajista se acercó a admirar la joya -ojo, Fender Jazz Bass americano de hace la tira de años- quedándose atónito ante su estado.

Volvamos al presente. A bote pronto no he podido rescatar al Fender de su maloliente compañía, por diversos motivos que no vienen a cuento; sin embargo, me ha dado que pensar el verle ahí, aún sin funda, yendo de un lado para otro. Así que habrá que explicar porqué estaba en tan extraño sitio.

Hace cómo un año desenfundé mi guitarra -una Samick con otros 20 años que sufrió el mismo tratamiento que el bajo, -aunque siempre tuvo funda hasta que la perdí hace unos años- y volví a formar parte de un grupo, los Ginger Lynss. Al principio ensayábamos a la vieja usanza, en el piso del guitarrista (el bueno, yo sigo aporreando), pero, ay, los vecinos ya no son cómo antaño, y tuvimos que abandonar aquella confortable cueva para marcharnos a un antro de verdad: situado en una nave industrial, tamaño 4 x 4, sin luz exterior y casi sin ventilación. Un ensayo ensayo, oiga...

Cómo el susodicho local me queda considerablemente más lejos que la casa del guitarrista, he optado por dejar la guitarra allí (también sin funda, claro), perennemente apoyada en el ampli. Cómo la cojo un par de veces a la semana no coge polvo.El problema reside en que cuando estoy en casa y tengo una idea no tengo con que componer, buscar los acordes, etc.

Es aquí cuándo el Fender entra en escena. Cómo total las notas son las notas, igual se puede componer con guitarra que con bajo, A este bajo le falta una cuerda desde hace unos 15 años, pero con la tercera y la cuarta me las arreglo para sacar el esquema. Puede parecer ridículo, pero no lo es; cómo muestra, un tema que compuse en dos horas antesdeayer y grabamos el guitarrista y yo en otras dos ayer.

Hasta aquí vamos bien, ¿no?. Ok, siguiente problema: siempre me consideré un punk en toda la regla, así que nunca he usado (o al menos comprado) un afinador. No tengo la menor idea de si los punks afinan o no, pero yo no los he usado jamás. Esto no quiere decir que mi bajo esté desafinado, lo está, pero de oído, y no tengo ni puta idea de en que nota. ¿La, re, mi? Quién sabe... así que la primera vez que llegué al ensayo con un nuevo tema y me puse a tocarlo con un instrumento pasado por afinador descubrí que no sonaba igual en absoluto, hasta el punto de que resultó imposible reproducirlo. La solución parecía evidente: comprar un afinador.

Pués no, nada de afinadores. Puede que los use en el ensayo por exigencias del resto de los miembros del grupo, pero en mi casa no entra uno de esos cacharros infernales. Serán imprescindibles, pero los odio con toda mi alma. Me parecen el anti rock ´n roll. Así que lo que hago ahora cuándo quiero enseñar a los demás un tema es llevarme mi bajo al ensayo, y allí entre todos sacar las notas en un instrumento afinado correctamente.

Es supercutre, pero mola. Le tengo un enorme cariño a mi bajo, que está lleno de golpes y rayaduras. 20 años después se yergue orgulloso en el maletero, compartiendo espacio con la basura, y sonando igual de bien (o de mal, pero a mí me gusta) que entonces. Y eso es lo que es mi parte en los Ginger Lynss: el bajo sin funda y las 3 bolsas de basura, el orgullo de la serie b (Frase robada a Jaime Gonzalo, que resume con perfección ABSOLUTA todo este artículo. Nunca seré un buen músico, y maldita la falta que me hace. Voy siempre a tope de actitud, me sobran ganas, me sobran fuerzas, sigo cabreado con medio universo. Y sigo al pié del cañón. Cómo mi bajo; e igual que el, comparto espacio con la basura (aunque ésta no sea orgánica, sino vital), y me la suda de arriba a abajo. Todos esos malditos grupos poppies modernos no tienen ni puta idea de lo que hablo, y me siento orgulloso de ello.

 


anywhere ( 05/01/2008)
Imagen de anywhere

Casi todo... el resto es muy personal.


 

Esto lo explica todo...


 

De la basura pueden salir temas super-ways, no cabe duda... mira la historia y lo comprobarás... si tu bajo estaba con la basura seguro que es un GRAN BAJO...

de donde nunca saldrá algo es de la tele-basura, si, la que ven las modernillas... y las marujonas.


 
Imagen de anywhere

Detecto cierta ironía? Ya te vale...


 
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eso es interesante de cojones
Yo no me llamo GómeZ


 

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