26-27 DICIEMBRE 08, 12 Y MEDIO, MURCIA
Volvió la magia.Este fín de semana Los Marañones volvieron a ser el mejor grupo de España, tirando de su interminable repertorio de canciones fantásticas, ayudados por sus colegas y colaboradores de toda la vida, contando con un público entregado que abarrotó el 12 y Medio durante dos noches consecutivas y, por encima de todo, recuperando aquellos tiempos en los que se les veía disfrutar cómo locos del enorme poder de su música.
Dos noches, dos repertorios distintos, en los que sonaron el imposible batiburrillo que conforma el estilo marañón: rock ´n roll, pop, blues, country, funk, psicodelia y otras músicas que se entremezclan para dar forma a la irresistible apisonadora que conformaban estos tíos no hace tantos años. La primera jornada sonó a gloria, contando con canciones de todas sus épocas, versiones de Blind Faith, Dylan y otras luminarias del imaginario rockero de ahora y siempre. La joya de la noche, una orgiástica Mi guitarra quiere matar a tu madre (versión de Frank Zappa), con Miguel Bañón y Santiago Campillo enzarzados en un inconmensurable duelo guitarrero de los que se daban en los 70 entre las grandes hachas, estilo Dick Hunter-Richard Wagner.
Y llegamos al sábado, noche para recordar. El guión era el mismo: sala llena, invitados, versiones, etc. Sin embargo, algo sucedió a mitad de All day and all of the night (Kinks); lo que hasta ese momento había sido un fantástico ejercicio de técnica, saber estar y buen gusto se vió poseído por éso. Ya sabéis, éso que provoca que un concierto sea inolvidable, esa sensación de catársis generalizada, de feedback absoluto entre público y grupo que hace que los músicos olviden estreses -ahí es nada celebrar tu xx aniversario frente a un público compuesto en su gran mayoría por músicos y colegas de toda la vida, con un montaje escénico complejo, dos repertorios distintos- y se lancen a disfrutar cómo fieras de su música. Miguel Bañón empezó a pegar saltos y a sudar cómo un condenado, Román y Pedrín dibujaron una sonrisa permanente en sus caras, Carlos Campoy bailó y tocó su Hammond con el pié y hasta con el culo, y el público se puso a bailar enfervorizado. Una incendiaria revisión de Fire de Hendrix puso patas arriba el 12 y Medio, y por un momento pareció que alguna máquina del tiempo nos había mandado 15 años atrás a todos.
Y cómo debe de ser, lo mejor en el bis: Evita hacerlo coronó una noche perfecta, que a muchos nos llenó de emoción: Los Marañones todavía pueden hacerlo, pueden pasarlo cómo locos en en el escenario y hacer que el público levite. Cómo bien demostró una chavala con pinta de punk del 77 que obligó al respetable a pedir otra hasta hacer que los maestros volvieran al ruedo para repetir Quiero bailar agarrao, que concluyó con solo de batería de Pedrín que desembocó en un grand finale no preparado. Se despidieron con reverencia al público, cómo los grandes. Igual podían haber tocado una hora más.
A lo largo de las dos noches subieron al escenario Celia Bañón, Pepe García, Santiago Campillo, Joaquín Talismán, Fernando Rubio, Carlos Felipe, Juan Antonio Ross y alguno que me dejaré, acompañando al que aún es el mejor grupo de España: Los Marañones. 20 años más, por favor. Y en el siguiente aniversario que cante Pedrín.
Abriendo ambas noches estuvieron Laura More y Fernando Rubio, con dos minshows de 6 temas cada uno con buen nivel.




Buena suerte marañones!!!!!
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