4 FEBRERO 09,AUDITORIO DE MURCIA
La expectación creada alrededor de la visita de MOGWAI a Murcia fue máxima por gran parte de la comunidad musical de la ciudad, y ya no digamos de ciudades cercanas. Aún unos minutos antes del concierto pudimos ver a gente yendo a taquilla pensando que no iban a encontrar entrada, aunque al parecer nadie se quedo sin una. Esto se resumió en un auditorio casi lleno y en un gran ambiente.
Lo que nos esperaba dentro del auditorio fue una noche de lo que se conoce como “post-rock”, una etiqueta extraña y un tanto generalista que intenta englobar dentro de un mismo estilo grupos que van desde el pop experimental al metal progresivo instrumental. Es por eso que el elenco de espectadores era de lo más variopinto.
Los primeros a salir a escena fueron los granadinos Seashell Velasco que con un show corto intentaron aguantar el tipo frente a lo que se nos venía encima. Desde luego lo que más destacó de este grupo fue su puesta en escena, adornada y engrandecida por múltiples proyecciones que acompañaban perfectamente a la música.
Tal vez el intento de crear una experiencia sonico-visual fuera demasiado pretencioso, pues no son los primeros en hacerlo y hay que reconoce que como espectáculo estaba bastante bien llevado pero que no aportaba demasiado. En el terreno puramente musical diremos que la banda practica un post-rock experimental de cierto corte pop que no terminó de encontrar su lugar en el escenario. En definitiva: buenas maneras para un grupo que dio un concierto correcto, pero que puedo ser mejor.
MOGWAI saltaron a escena con la tranquilidad que da peinar canas en esto de los grandes eventos, no por nada son uno de los máximos exponentes del post-rock junto a otras cabezas visibles dentro de este “estilo” como: Pelican, Isis o Jesu.
Los escoceses presentaban su álbum The hawk is howling y desde el primer acorde se metieron al público en el bolsillo. La sucesión de atmósferas, temas de todas las épocas y el magistral control de las dinámicas que esta banda es capaz de realizar convirtieron las casi dos horas de concierto en un viaje musical engrandecido por una simple y efectiva puesta en escena y por una sala, la Narciso Yepes, con una acústica tan espectacular y perfecta que uno termina pensando que fue el escenario perfecto para ver una banda de estas características. Pasajes de tranquilidad se esfumaban con explosiones de distorsión y ruido que nos evocaban las primeras referencias de la banda y en especial a su primer disco Young team editado en 1997 aunque con una banda mucho más tranquila y muy centrada. La juventud pasa, supongo.
Al finalizar la banda no se marchó sin realizar el bis de rigor, cosa que sus fans más acérrimos agradecieron.




