1 DE ABRIL, AULA DE CULTURA CAM, MURCIA
El poperío incurable al completo, la sección punk talibán, los amantes del círculo postrock-noise, la crítica especializada, y hasta un nutrido grupo de Señoras habituales de los conciertos de ProMúsica en el Auditorio. Todos estabamos allí, conformando un inusual público que llenaba hasta los topes una sala que acogió la presentación de Ashfield Avenue, debut en su ciudad adoptiva de la maravillosa ALONDRA BENTLEY.
Abran paso a una estrella, por favor. El concierto de Alondra rayó en la perfección absoluta, escenificando ésas fantásticas canciones que se mueven en el indefinido mundo del folk feliz y el pop inocente. dotadas de un infinito mundo de sonoridades proporcionadas por una guitarra acústica, un contrabajo y, a veces, piano, guitarra o ukelele, gracias al redondo acompañamiento de sus dos compañeros escénicos. Siendo un firme convencido de que el hecho diferencial lo marca la canción, y no el cantante, me descubro ante el don de Alondra Bentley. En el mundo de la música existen dos niveles: está la gente que auna talento y esfuerzo, capacitada para facturar trabajos y actuaciones solventes; después, por encima, tenemos a aquellos que tienen algo realmente especial, distinto. Y Alondra lo tiene. Para empezar, posee una de las voces más maravillosas que éste cronista haya podido oír en su vida. Cierra uno los ojos y tiene la impresión de oír cantar a un ángel, si los ángeles existieran y además cantaran.
En segundo lugar, está la propia presencia escénica de esta cantaautora inglesa, a la que nadie debe extrañar ver girando internacionalmente en unos años. Alondra no va de glamourosa, no es una belleza despampanante (aunque sí muy guapa), no desarrolla gag escénico alguno. Y, sin embargo, brilla con luz propia en el escenario, de forma casi naif, embelesando al público con unos cuántos comentarios inocentes y logrando algo realmente inusual en ésta ciudad, famosa por el estaticismo del público: concluir el concierto con el público de la sala de pié prorrumpiendo en una cerrada ovación es algo muy díficil de ver por estos lares. Nada más justo para el gran espectáculo que presenciamos. Compren su disco, vayan a sus conciertos. Será una experiencia inolvidable.



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