6 DE JULIO, LA MAR DE MUSICAS, CATEDRAL DE CARTAGENA
La noche Nosotras somos de aquí, novedad dentro de la Programacion del Festival de Música étnica (?) por excelencia, presentaba por primera vez juntas a las tres voces más personales de Murcia, en un escenario maravilloso: las ruinas de la Catedral de Cartagena, una de lás más antiguas de España. Visto lo visto, el experimento resultó un completo éxito.
Un silencio sobrecogedor se adueñó de las ruinas de la Catedral de Cartagena cuándo ALONDRA BENTLEY comenzó su recital y la magia se adueñó del magnífico recinto. En la penumbra, los restos de columnas centenarias fueron téstigos de otra magistral demostración de ésta anglomurciana (?), que posee un don: su voz gravita en el aire cómo si de un ángel se tratase, y el público queda completamente hechizado por su presencia física -esa cara de niña-, su tono al hablar y el lento discurrir de las canciones que componen Ashfield Avenue, esa joya lanzada por Absolute Beginners. Bien arropada por los banjos, ukeleles, acústicas, eléctricas, órganos, contrabajos y algún instrumento más que manejan sus dos estupendos compinches, más el hermoso recinto que acogía su música, Alondra firmó otra noche redonda, culminada con la presencia de Gary Olson -The Lady Bug Transistor- a los coros y trompeta. El público, totalmente enamorado. No se la pierdan mientras puedan, en unos años no será fácil asistir a sus bolos.
No menos impresionante resultó el muy desquiciado show de apertura de la noche de LYDIA DAMUNT: armada con acústica, pandereta al pié y taconazos constantes, la exjefa de Hello Cuca se hartó de tocar un montón de temas derramados a toda velocidad, entre resoplidos, historias surreales dónde las haya y un derroche físico impresionante. Aloes de 50 metros por lo menos, el tema de cierre, resultó un decálogo del quehacer de Lydia: velocidad, furia, absurdo, pasión. Punk en toda la regla, carente de norma ortodoxa alguna. Otra chica que se las trae.
Cerró la noche LAURA MORE FREAKS, con los temas de su también reciente On Time. Apoyada en una banda de campanillas -dos guitarras, contrabajo, violín, batería- en la que se halla presente Miguel Bañón, Laura realizó folkrock setentero, poniéndole, como siempre, grandes dosis de pasión al asunto, entre los aplausos de un público que se marchó feliz un Lunes por la noche, trás la viva demostración de que lo mejor de lo mejor en España lo habíamos tenido en Cartagena. En las ruinas de la catedral, oiga. Que placer acústico y estético.





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