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GLAMOUR MANIFESTO

Hi, soy Monisa Rush, ¿qué tarrr?.Aprovechando mi última sesión de deejay “Super Model Super Monisa” que recopila los temazos pinchados en el programa de Cuatro Supermodelo 2007, así como que vuelvo a trabajar de modelo profesional como imagen de Victoria Untouched, unos prometedores diseñadores-estilistas; he escrito este manifiesto, esta declaración de principios, about people and fashion.

Cool-hunting killed the glamour star.

La moda mata, ya lo dije en una canción autobiográfica, mata a las niñas, mata al espíritu, mata al criterio, mata al gusto, mata al bolsillo, mata a muchas modelos y muchos maricas, y lo más imperdonable mata al glamour. El glamour tal y como lo conocemos tiene los días contados, la elegancia se enfrenta cada vez más a la tendencia.

“La tendencia”, de entrada, tiene una raíz etimológica horrible, igual que “la moda” (lo que más se repite), la tendencia es lo que tiende a estar de moda, o lo que es lo mismo, lo que tiende a repetirse más veces, o lo que es lo mismo, lo que tiende en la cuerda de su galería mi vecina (la fashion) esta temporada, que mucho Galiano para Dior pero poca lavandería y mucha galería, con una lavadora que mete unos centrifugues que me retumba a mi que vivo arriba, unos subidones que ni Vitalic. Luego ella se cree glamourosa, trendy y esas cosas, mientras yo pienso: si eso es glamour que baje Coco Chanel y lo vea.

Aunque igual que hablo de Coco, que en paz descanse, podría citar a cualquier vivo, vamos a ver: resulta que un maniquí, exmodelo, discjockey, performer, cantante, que bebe y consume sustancias varias, que dice las cosas sin pensarlas dos veces, como yo, tiene un criterio menos válido que un diseñador, que ha estudiado, ha trabajado y vive de la moda, por ejemplo Giorgio Armani, pero pensemos un poco ¿qué hace ese tío a día de hoy? En su momento trabajó, diseñó, se hizo un nombre, deslumbró a los críticos de turno, la mayoría de las veces mediante la provocación en lugar de gracias a su talento. Pero hoy, como todos, vive de ese nombre, vive de su reputación, de la publicidad, vive de decir “este sí, este no” eligiendo los modelos que diseñan sus “empleados”, sólo pone la mano para firmar y para cobrar. Y peor aún, en muchas ocasiones viven de vestir a diversas personalidades vanagloriándose de ello. El criterio de estas personalidades se mide proporcionalmente a su nivel de fama es decir que Nati Abascal vistiendo de Lacroix tiene más glamour que yo vistiendo de lo que me salga del coño ¿no? Y, del mismo modo, lo que diga el señor Karl Lagerfeld que se va a llevar esta temporada es más valido que lo que a mi se salga del forro ponerme ¿no? ¿Bebe ella menos que yo, se mete él menos que yo? Considero que estoy bastante más centrada y tengo más estilo que ellos para poder decidir cuales serían las hipotéticas tendencias, en el caso de que estas existiesen.

Si las tendencias existiesen no se “cazarían” como se supone que hacen los cool-hunters, algo elegante, novedoso, excesivo y llamativo pasa de ser algo que una lleva un día que se ha levantado medio borracha, medio merilota, a ser una “tendencia” y en cuanto es cazada se convierte en “tendencia” y una ya no se lo vuelve a poner…como es normal. Y así se mata a la tendencia, el verbo cazar lleva implícito matar, no se “atrapa” una tendencia, se le caza, y como antes de ser cazada no era considerada como tal, sólo se puede concebir a la tendencia como algo muerto, algo que ha dejado de ser lo que era y por lo tanto, algo pasado de moda, carente de glamour. De este modo el que sigue la tendencia se convierte en una víctima, una víctima de la cacería, del cool-hunting, o de la marca, de la firma que se le pueda poner.

A parte, las firmas ya no son nada, si no fuesen un negocio irían a la tumba con sus creadores ¿qué es eso de que pase de padres a hijos, como si fuese una charcutería? ¿Quién lleva exactamente Gucci? ¿quién me dice que Donatella hace lo que su hermano hubiese deseado? El criterio, el glamour, el gusto no se hereda; imaginen un verdadero imperio de moda-perfumes-cremas-joyas-gafas y todo los demás para la señorona burguesa, conservadora y aburrida ideado por Isabel Preysler, el día que esta falleciese ¿qué sería de esa firma en manos de Chábeli???? Mi mente no alcanza a imaginar tal despropósito, aunque haría mucha risa. Lo sí está claro es que todas las marujas de urbanización seguirían pirrándose por su último bolso, porque lo que vende es el nombre, el que ya tenía con su conocidísima y distinguidísima creadora, todo gracias a la publicidad, que su heredera no tenga gusto ni glamour no importa, porque eso no es lo que vende. Y así nos va y así acabamos con él, el capitalismo compra el producto, no admira del arte. El glamour es algo admirable, no se enseña, algo que percibimos de manera inexplicable, algo bello, en parte subjetivo, y en ocasiones efímero, de esta forma, tiene que ver con el arte, y eso es algo que no se comercializa, es algo que se crea, por eso el creador del verdadero glamour es un artista. De hecho, los creadores en el ámbito de la moda se llaman diseñadores, el que diseña, proyecta, dibuja, imagina, aplica trucos y pautas aprendidas, persigue un fin económico, una satisfacción personal; pero cuando además pone algo de su interior en su creación, cuando busca la belleza, entonces ese diseñador es un artista. Cuando un artista (entendiéndolo convencionalmente, un pintor, por ejemplo) muere, se dejan de firmar cuadros con su nombre ¿verdad? Si el hijo de Picasso pintase fatal y firmase con el nombre de su padre, después de muerto este, nadie le compraría un cuadro al mismo precio que lo haría con uno de su padre. Entonces ¿por qué hay quien se gasta una cantidad superior al salario mínimo interprofesional en un fular de Chanel? Porque no compramos arte, no compramos glamour, no podríamos aunque quisiésemos. Compramos trozos de tela con una etiqueta, las colecciones de un verdadero diseñador son arte, esté este vivo o muerto. En mi casa tengo piezas de arte, a parte del arte que tenga una al vestirlo, que eso es el estilo.

Con el estilo pasa algo parecido, let me see…cómo es posible que es pueda estudiar un ciclo de formación de “estilismo” o “asesor de imagen personal”. Alguien con estilo no necesita estudiar estilismo, es algo en parte innato y en parte aprendido, observado sutilmente y fácil de aplicar con un mínimo de creatividad; y alguien con estilo no necesita de un asesor de imagen personal. Mi mejor amigo tiene un padre con una buena posición económica que le suele regalar ropa carísima de marcas conocidísimas de una calle fashionísima de Madrid, sin embargo él tiembla cada vez que recibe alguna prenda con semejante procedencia, porque su padre no tiene gusto alguno. Es decir, su padre necesita un asesor de imagen personal, al contrario que mi amigo que al tener estilo prefiere que le regale cualquier cosa que no se tenga que poner encima. Yo misma, sé qué colores me sientan bien y cuales me sientan mal ¿quién tiene que venir a explicármelo? Y es más, si algo no me sienta del todo bien, pero me gusta y lo llevo con gracia y estilo ¿quién tiene que venir a decir que no es adecuado? Sin ir más lejos, la infanta Elena es experta en ponerse lo que le da la real gana como, por ejemplo, demostró en la boda del príncipe de Dinamarca con ese vestidoseisón fucsia!! A ella nadie le diré nunca nada, como lleva saliendo en el Hola desde pequeñita… y como lo lleva todo tan bien llevado, pero bueno ¿ quién tiene que decirme algo a mi? Con que algo le guste a una y no le siente mal es suficiente para vestirlo y llevarlo con la cabeza bien alta, trasmitiendo elegancia y distinción, luciéndolo como si le sentase perfecto.

El glamour se lleva por dentro y se demuestra por fuera, el glamour está en el saber estar, en la educación, en la espontaneidad, en el gusto y en el criterio, y lamentablemente para muchos y afortunadamente todos los demás, estas son cosas que no aprenden fácilmente, son cosas con las que creces en tu casa, cosas que se leen entre líneas, cosas que se tienen sin saber cómo, cosas que se sienten si saber por qué.

Así que ya sabéis todos, haced lo que es de la gana, sin saber por qué, porque sí, vestid como queráis pero con arte, como Carlos Díez Díez, el diseñador ¿ quién ha dicho que esa barba o esas faldas-mono sean tendencia? Nadie ¿ verdad? ¡ Pues eso! Nunca sigáis las tendencias, creadlas, reinventadlas, mofaos de ellas. De este modo yo me considero glamourosa, creadora de tendencias, artista multidisciplinar y muchas cosas más, porque me sale de mis ovarios, me siento feliz así, y como dijo una ordinaria removiendo unas bragas cual hélice de barco: la elegancia, la llevo yo, y no tú!!

www.fotolog.com/monisa_rush
www.myspace.com/xqsiproductions
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*Monisa Rush es modelo, deejay, performer, ideóloga de Los Koplowitz y artífice de la última demo de los hermanos ("De After", XQSI Productions 2006).

los koplowitz ( 19/02/2008)

 

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