SEPTIEMBRE 2004, MURCIA
El Lemon Pop celebró su novena edición: se dice pronto, pero aparte del FIB no se me ocurre otro evento de estas características que tenga 9 años de existencia.
La consolidación del festival es evidente: el público llena el recinto siempre y los grupos son tan naif cómo arriesgados: cerrar el Viernes con SCHWARZ -y además que el público responda- es toda una muestra de osadía y buen gusto.
Además, éste año se han sumado iniciativas privadas que nos han permitido disfrutar de una fiesta de presentación y de un grupo "grande" como FANGORIA; a poco que la cosa siga así acabará siendo un evento realmente importante dentro del mapa festivalero español. Felicidades a todo el mundo, organización, bandas y público.
El Jueves tuvimos una fiesta de presentación en una nueva sala, Super 8 -suerte tíos-, contando con ROSS y HARRY UP cómo maestros de ceremonias.
Lamentablemente llegué tarde y sólo pude ver las dos últimas canciones de ROSS, pero me bastó para apreciar el talante progresivo y experimental al que están derivando poco a poco. Al público le gustó mucho.
Lo de HARRY UP resultó un fiestón, pese a que las condiciones eran un tanto caóticas. Guitarra y voz, batería electrónica y DJ para encerrar conformaron una brillantísima propuesta que comprendió una personal excursión por múltiples estilos musicales, sampleando a WILSON PICKET y versioneando con gran acierto el "Ghostbusters" -arriesgadisíma aunque feliz idea-. Su Dj y sampleador se revolcó por el suelo con un Theremin mientras el guitarrista repartía distorsión y las bases sonaban a toda potencia, completadas por una furiosa batería. Al final el cantante se bajó a bailar entre el público, que pidió más temas y se lo pasó de miedo. Habrá que esperar con mucha atención su primer disco.
La noche del Viernes se presentaba cómo una de las más interesantes del festival, dado su carácter netamente psicódelico.
ZOO BARBERO y DUPLEX se comieron el marrón de actuar frente a un escasísimo público, que no las tenía todas consigo dados unos insistentes y pequeños chaparrones. Trabajaron sin recompensa.
CARROTS ya contaron con una nutrida asistencia, ofreciendo un set que fué de menos a más: empezaron con pop de corte melódico y beatle, culminando en "Sunshine", una bonita canción con fantásticas armonías y coros. A partir de aquí se entregaron a desarrollos progresivos, que fueron bastante más interesantes que lo anterior.
Los ingleses BOEDEKKA demostraron que hay cosas realmente buenas aún (o de nuevo) en UK; su show fué un poderoso collage de rock duro de los 70 y mucha, mucha retropsicodelia. En un momento dado su frontman pasó de su bajo para tocar con dos guitarras, teclados y batería. Con unas pintas salidas de lo más profundo de la era hippie y un guitarra cargado de glamour y buen gusto provocaron por fín el lleno y el interés del público, que bailó y se lo pasó de lo lindo.
¿Y qué decir de SCHWARZ?; sobre todo que son una de las propuestas más inclasificables que han surgido en España, que grupetes como MOGWAI deberían de oírse bien sus discos y que juraría que pronto serán muy grandes, a nivel mundial.
Un show que empieza con batería, teclado, sampler de voz (Vocoder) y Theremin se augura interesante: con CERO concesión a la comercialidad, empalmaron 3 temas instrumentales de brutal ejecución . Dejarlo claro: "al que no le guste que se vaya".
Y así se desarrolló toda su actuación, subiendo un punto más la tensión entre tema y tema y finalizando en una explosión de magma sónico que ardía cómo si aquello fuera una guerra nuclear. El público, dentro de un ritual que germina en catársis absoluta; el respetable asistió hipnotizado a los sonidos de la hecatombe y aquello acabó casi cómo había empezado: bañado en una furia cercana a la sordera, con múltiples capas y matices en los que nadar. Alguien me dijo que eran "brutal hardcore hypnotic noise rock", y diría que estuvo acertado. Así que SCHWARZ son ya, por derecho, el referente número uno en España de la originalidad y creatividad. Que dure.
El primer -y único- grupo grande del festival fué FANGORIA, cuyo caché rompió lo de ver música gratis -el Lemon Pop es gratuito-.
Abrieron SUPERPUTA, cuyo concierto -llamarlo así es un exceso- tuvo el honor de ser lo más lamentable, odioso, ultracutre y megahortera (incluidas un tema popular en gallego y una espantosa versión de una folklorica que no nombraré aquí, ¡horror!); lo peor que he visto en mi vida, lo juro. Pasé a camerinos a recriminárselo, y su petarda cantante (autodenominada, pásmense, Popita) me espetó: "¿Si?; pues cuando quieras a ver si tienes los huevos de subirte un escenario y hacer lo que nosotros". Y la verdad, razón no le falta, hay que tener mucho valor... ¿es esto una manera de ser punk?. La verdad es que nunca he visto a un grupo (???) insultar sin parar a su público -la aspirante a cantante también me soltó: "no paraba de llamar maricones al público porque lo eran (cierto) y soy homofoba, les odio"-, y se habló durante días de ellos, más que de Fangoria, vaya. Electroclash, que le llaman.
FANGORIA estuvieron como se les presupone: muy profesionales, fieles a sí mismos -ni Dinarama ni Pegamoides ni concesión alguna al pasado- y, desde mi punto de vista, mortalmente aburridos. Eso sí, su público -un 90% gay, por cierto- se lo pasó bomba, y Alaska perdió la olla revolcándose por el suelo cual cantante de heavy épico, provocando la opinión general de que las piernas debería ALARGARSELAS por motivos estéticos de vergúenza personal, dado su parecido con un par de jamones cutres. No puede decirse que fuera una noche para la historia, pero no cabe duda de que Olvido Gara y Nacho Canut se merecen un respeto por su trayectoria.
Texto: Anywhere
Fotos : Javi Vip, Chema Helmet
Gracias a A. Sopena.



Enviar un comentario nuevo