El XACOBEO 04 resultó un éxito total: unas cifras de asistencia espeluznantes -90.000 personas en total-, un desfile artístico abrumador -sólo por ver a Dylan y los Stooges ya merecía la pena- y, en general, una nota alta, dada la buena acústica, el buen rollo entre el respetable y el correcto funcionamiento de la organización.
La ensalada de estilos -punk, tecno, trip-hop, siniestrismo, Dylan, Lou Reed...- no resultó en absoluto perjudicial para el festival, ya que el público se adaptó a cada momento sin problemas. En cualquier caso, IGGY POP & THE STOOGES reinaron por encima de todos, con permiso de DYLAN y MASSIVE ATTACK. Además, el fiestón demostró que al público le interesa la MUSICA, que no los rollos sectarios. Que sigamos viéndolo.
Fotos: Anywhere & El Gazpacho
Texto: Anywhere
Gracias a: Majo, Lorena, Dudu, Veronica y Gomez.
IGGY POP y sus antiguos compinches, THE STOOGES, reventaron el festival nada más empezar este: saltaron a escena y empalmaron sin parar "Loose", "Down on the street" y "Dirt", entre el delirio del personal, que hizo volar cientos de cervezas para mostrar su jolgorio; la Iguana se apoderó del escenario y la masa en un visto y no visto, y procedió a hacer lo de siempre, esto es: bailes imposibles, pié de micro por los aires con considerable peligro general, intento de tumbar una montaña de altavoces, herida sangrante trás una salvajada... La desesperación de los seguratas ante el huracán culminó con la invasión del escenario -invitados por Iggy Pop- de cincuenta incontrolados durante "TV Eye", con el subsiguiente descontrol TOTAL: Mr. Pop corría sin parar y la masa le seguía, mientras unos acojonados guardaespaldas intentaban alejar los cientos de brazos que se extendían sobre él. Una vez abajo los espontáneos, el show prosiguió a guitarrazo brutal y retorcimiento completo y surreal de Iggy Pop, que demostró ser un extraterrestre de 56 años: la bestialmente entusiasta respuesta del público no se volvió a dar en todo el festival. Lo de siempre, si: maravilloso y brutal.
El marrón de actuar después del terremoto STOOGES se lo comieron MASSIVE ATTACK, que, sin embargo, fueron a lo suyo marcándose un show para recordar. Mucho ha llovido desde "Blue lines", pero ROBERT 3D DELAJA -único miembro restante de la formación original- y el resto del colectivo (hasta 12 personas conté entre unos y otros) ofrecieron una inclasificable mezcla de baile, soul, momentos de calma total y ruidazo del bueno, con los samplers y guitarras montando una bronca tan bestia como el combo industrial más aguerrido. Si además tenemos en cuenta que su juego de luces y escenografía le pateó el culo a los mismisimos THE CURE resulta un concierto lleno de matices y muy brillante. Me quedo con ese final con las guitarras rugiendo a todo trapo, y con la preciosa rubia encargada de una de las hachas.
THE CHEMICAL BROTHERS cerraron el jueves; la masa deseaba fiesta y ellos la proporcionaron, arrancando con "Hey Boy, Hey Girl" y el unánime grito de "Here we go¡¡¡¡". Cómo no tomo extasis pasé de todo y me fumé unos mais mientras oía el chundachunda de fondo.
TTrás el brillante primer día, los primeros en abrir fuego fueron MUSE, cuyo show parece estar diseñado para las grandes multitudes. En esta ocasióin MATT BELLAMY no maltrató demasiado su guitarra y usó mucho los teclados, pero sin perder un ápice de efectividad y contundencia. Tocaron muchos temas de "The origyn of simetry", poniendo toda la carne en el asador, incluyendo al bajista destrozando su instrumento a final de actuación. Fué divertido, mitómano, y muy profesional.
Y todo preparado para esperar al gran LOU REED, que saltó al escenario provocando muy buenas vibraciones con "White Light/White heat" y "Dirty Boulevard" , pero a partir de aquí se torció la cosa: el sonido empezó a ser horrendo, y Lou optó por un repertorio anticomercial - "Ecstasy", "Egg Cream"- que al público no le hizo la menor gracia. Entre la desastrosa acústica y los ignotos temas presentados el respetable se amuermó totalmente, llegando a pasar totalmente del show. Sólo el bis final, con una extrañísima versión de "Sweet Jane" y una maravillosa y emotiva "Perfect Day" salvó los muebles. Aún así, Lou debería de comprender que el público demanda algo más que su gris y frío recitado, por mucho que a él le parezca lo más adecuado. Decepcionante es la palabra.
THE CURE eran la guinda del Viernes noche; la expectación precedente a su concierto estalló cuando ROBERT SMITH apareció paseándose como un fantasma a lo largo del escenario. Su set fué un prodigio luminotécnico y un sube y baja continuo: un tema del último disco, a continuación uno de sus grandes éxitos; entre siniestrismos variados brilló el lado más pop del grupo, con temas como "Just like heaven", "Boys don´t cry" o "Three Imaginary boys".
Lo más interesante fué un falso final con una extensísima versión de "A Forest", cómo en los viejos tiempos, y la generosa duración del show; en estos tiempos en los que nadie pasa de hora y cuarto THE CURE se fueron a las dos horas y media, lo que les valió para picotear de todos sus discos, logrando así un equilibrio que, por ejemplo, no le hubiera ido nada mal a LOU REED. Los fans quedaron contentos y los que no lo eramos también, que es de lo que se trata. Solventes. Y a dormir.
El último día del festival arrancó con el acústico GARY JULES; lo más interesante fueron sus quejas: "un viaje de 16 horas sin cocaína y con muy poca mota". Las exigencias horarias de DYLAN le confinaron a unos escasos 20 minutos.
Y, por fín, apareció, inmerso en su "NEVER ENDING TOUR", el gran BOB DYLAN. Sin encender ni un solo foco, previa prohibición de cualquier tipo de cámara, incluidas las pantallas, para arremeter junto a su banda con "Maggie´s Farm". DYLAN ofreció un show de música con mayúsculas, del mejor rock americano de raíces. Practicamente no se colgó la guitarra, aunque si tocó la armónica, apoyando su repertorio en su último disco "TIME OUT OF MIND", y con un pedazo de grupo de los que se echan de menos. Trás una hora de concierto reencontró -en versiones irreconocibles, todo sea dicho- "Mr. Tambourine Man", "All along the watchtower" y finalizó con la excelsa "Like a rolling stone", para largarse acto seguido sin hacer ni un bis. A pesar de su antipatía, su show resultó una maravilla de matices bajo su cascada voz. Sobresaliente total.
Lo único que diré de THE CORRS fué que su cantante estaba tremenda y que la duración de su show fué eterna.
Y fín de fiesta para ECHO & THE BUNNYMEN; esta banda publicó uno de losa mejores discos de los 80, Cocodriles, y en él se basó la gran mayoría de su épico show, sonando "Killing Moon", "Rescue", Endless Sea" y lo mejor, una fantástica versión de Walk on the wild side.
Así terminó el XACOBEO 04, un desfile de estrellas dificil de igualar que tuvo absolutamente de todo, y eso es lo mejor que se puede decir de un evento ludico y cultural. Que se repita



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