15 MARZO, STEREO, MURCIA
Sudor, guitarrazos y mucho rock ´n roll. Ese es el resumen exacto del show que ofrecieron BLOODLIGHTS en Murcia el pasado Sábado. En Stereo apenas habíamos 50 personas, pero Captain Poon y los suyos (cuarteto guitarrero de toda la vida) se vacíaron en escena cómo si la sala estuviera llena a reventar.
Y es que el pasado siempre acaba pesando. El amigo Captain Poon fué el hacha principal de GLUECIFER, una de las 3 fuerzas de choque (junto a Hellacopters y Turbonegro) de aquella marea de grupos escandinavos -con querencia por el feedback y la bronca guitarrera- que se extendió por toda Europa durante los 90.
No hay grandes diferencias entre BLOODLIGHTS y GLUECIFER. Un montón de canciones nerviosas, con mucha distorsión, protagonismo absoluto de las guitarras, coros a diestro y siniestro y una tonelada de actitud por parte de los protagonistas del sarao: una ceremonia rock en toda la regla, con el (escaso) público asistente implicadísimo, y los músicos disfrutando enormemente del placer de emitir ruido contundente, además de una puesta en escena cómo mandan los canones, más un duelo guitarrero de los de antes. Cómo si fueran Dick Wagner y Richard Hunter, oiga.
Un detalle final: el público se puso las botas con el puesto de merchandising, en el que se vendián múltiples productos. Los mismos carecían de originalidad alguna, pero estaban revestidos de encanto y autenticidad, la que otorga el dejarse la piel en el escenario. Yo mismo me llevé a casa un precioso vinilo de carpeta doble, firmado por los 4 nórdicos, con un artwork setentero que quitaba el hipo, una pequeña joya inusual a día de hoy, que no desmerecerá colocado junto a rodajas de high energy australiano.



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