31 Abril 2006 SALA GAMMA, MURCIA
. Era cerca de la una de la mañana, la presencia de grandes figuras del rock and blues murciano (Chema Espejo - Los Crudos, Santiago Campillo y Miguel Bañón - Los Lunáticos, Emilio Chicheri - Los Bluesfalos... entre otros) auguraba una gran noche, una noche en la que alguien que llegaría en una limusina blanca le pegaría fuego al escenario de la sala Gamma.
Como teloneros de Eric Sardinas los murcianos Muérdago, un grupo que presentaba su primer trabajo “Mi antídoto” y que en los últimos años y a base de bolos Ha progresado de manera exponencial: su rock clásico setentero y sureño sorprendió gratamente a más de uno. Les siguieron Los Marañones con Miguel Bañón a la cabeza, un grupo que gana mucho en directo y que combinó canciones de sus primeros trabajos (los más roqueros) con otros temas más poperos.
Por fin llegó el gran momento: del fondo del escenario emergieron tres figuras,; la principal de ellas parecía salir de Texas o Colorado, con su sombrero vaquero con una serpiente de cascabel coronándolo: así sin más se arrancaron con un temazo bestial nuevo de 9 minutos, que a más de uno dejó petrificado. Mr. Sardinas manejaba un dobro (guitarra acústica metálica) haciendo bottleneck: el cual se deslizaba por el mástil con una velocidad vertiginosa, solo lo soltó para coger un tercio de cerveza y hacer el numerito del champagne-slide.
Eric tiene claras influencias del blues-rock de Johnny Winter pero con un toque más sucio, otras más Hendrix y otras con un toque más personal. Parecía impensable que tres personas (guitarra, bajo y batería ) pudieran armar tal bronca en el escenario, y es que Eric hace de guitarra rítmica y solista a la vez, mueve los dedos como un rayo, utiliza ambas manos para deslizarlas sobre el mástil y hace tal cantidad de birlerías que a muchos de lo no muy doctos en el instrumento de las 6 cuerdas se nos escapaban; sin embargo oí comentarios de profesionales de la música que estaban verdaderamente sorprendidos. Más de la mitad de los temas del set-list eran nuevos, con lo que suponemos que su cuarto trabajo está al caer.
Finalizando el concierto Eric se bajó entre el público con su dobro y se encaramó encima de la barra, recorriéndola de punta a punta mientras esquivaba las lámparas que sobre esta colgaban; luego tocó a pelo sin amplificador, sin batería y sin bajo de manera que la sala Gamma enmudeció para poder oír el raspado de las cuerdas, y ya para rematar la faena roció uno de sus dobros con gasolina y le pegó fuego... no conforme con eso, el gran hijo de su madre siguió tocando mientras ardían las notas por toda la sala... la verdad es que es imposible que con esta crónica os hagáis una idea de lo que fue una noche mágica de rock. Eric Sardinas estuvo en el festival de Jazz de San Javier hace 3 años y ha venido a Alicante, Granada, Valencia … con lo que seguramente lo volveremos a ver por estas tierras , no os lo perdáis, la ocasión la vais a tener.


