22 JULIO 2006; FESTIVAL DE JAZZ DE SAN JAVIER, MURCIA
Hace un rato me ha llamado el corresponsal de FDR en el fiB, contándome maravillas: 30000 personas se hacinan -digo se reúnen- a 40 y pico grados, bombardeadas por cientos de miles de watios de sonido y luz, idolatrando a los grandes popes del rock moderno, indie que le llaman.
Sin embargo, yo acabo de ver a BILL WYMAN & THE RHYTHM KING´S en el Festival de Jazz de San Javier, y tengo una sensación de revelación. Tras un mes de orgía de watios y grandes multitudes, resulta que una de las verdades, -auténtica ésta- del Rock ´n Roll se encuentra muy alejada del circo festivalero. Se halla, de hecho, en el incontestable hecho de llevar 50 años tocando música de calidad y seguir disfrutando con ello; dicho de otro modo, en las manos de una panda de vejetes curtidos en mil y un conciertos, tipos como ALBERT LEE, ANDY FAIRWEATHER-LOW o el mismo BILL WYMAN, el más ninguneado de los Stones originales; en directo, todos ellos atacan un montón de oldies de lo más previsibles -Hit the road Jack, Soul Man, Real Wild Child- con un inigualable compendio de feeling, técnica y saber estar, totalmente alejados de los parámetros de espectáculo actuales. Para colmo, parecen pasárselo bomba; tocan soul, jazz, funk, blues, reggae y hasta godspell, prescindiendo de efectos, samplers y / o similares, ejecutando algunos solos -de guitarra, saxo, clarinete, armónica...- capaces de poner la piel de gallina a una piedra.
Lo mismo da que EDDIE FLOYD, esté para el retiro definitivo, o que el publico esté compuesto por una delirante mezcla de viejos rockers, guiris horteras y señoras desubicadas: la música fluye, pura, simple y única, tal y cómo siempre debió ser, sin pretensiones ni aderezos innecesarios., en una apoteosica demostración del viejo axioma: finalmente, menos es más. Fé de ello pueden dar, como ejemplo vigorizante, la increíble pareja de ancianos -Frank Mead y Nick Payne, ya mismo me pongo a rastrear su currículum- encargados de los vientos, dos MONSTRUOS absolutos que desataron el delirio de la platea con sus maravillosas coreografías e incontrolados bailes marchosos, al borde de la ruptura de cadera.
¿Y BILL WYMAN qué, oiga?; pues cómo siempre, ausente y haciendo lo suyo. Lo cual se le agradece, porque su banda le supera en todo, y resultaría lamentable que asumiera el protagonismo.Por cierto, no sonó ni un tema de los Stones. Ni falta que hacía.



Enviar un comentario nuevo