19 ABRIL, 12 Y MEDIO, MURCIA
De injusticias está llena la historia del negocio del rock ´n roll, dependiente eternamente del marketing, la promo y las veleidosas decisiones de los capitostes de las multinacionales. PLASTICA son uno de esos grupos protagonistas de un lamentable episodio: trás fichar hace unos años por una gran discográfica y prometerselas muy felices trás el hit Baby Gasoline fueron devorados por la maquinaria interna del susodicho ente, nada interesado en la propuesta musical de los portugueses (psicodelia, rock setentero, pop guitarrero), sino en la elaboración de un paquete con lazo rojo para consumo masivo de las masas. Los follones legales les llevaron al borde de la disolución, hasta que finalmente fueron a parar al seno de DISCOS LILIPUT, dónde editaron el maravilloso Kaleidoskope hace un par de años
Por lo visto éste viernes en Murcia no tengo reparos en asegurar que PLASTICA son uno de los grandes, uno de esos combos que lo tienen absolutamente todo: melodía, pegada, matices, técnica y un sonido que tira de espaldas. Capaces de abrir con dos temas guitarreros para embarcarse (¡en la tercera canción!) en un viaje de psicodelia vía Berkeley que se fue hasta el cuarto de hora, entre el éxtasis de un público que lo flipaba con las innumerables atmósferas que tejían sus dos guitarristas, que sacaban oro puro de sus interminables pedaleras de efectos.
A partir de ahí, un concierto de rock monstruoso, pesado, con múltiples matices, subidas y bajadas, marcado por un inmisericorde guitarreo constante que se levantaba sobre una sección rítmica que parecía directamente extraída de alguno de los grandes mitos de los 70. Su cantante, ataviado con gorro de invierno siberiano, lanzó al público el siguiente mensaje: "Me han dicho que Murcia es Pop: Pués esta noche MURCIA ES ROCK", proclama recibida con jolgorio por un público que usualmente lo flipa con bolos poppies. Y es que no hay corsé estilístico capacitado para poner un pero a la exhibición de éste cuarteto luso, muy superior a la gran mayoría de las bandas británicas que idolatra el público de los festivales masivos españoles. Les das el escenario verde de Benicassim y arrasan a todo el cartel al completo.
Diversos imprevistos me hicieron perderme el bis, pero me cuentan que la tensión sónica subió algunos puntos más, ante el delirio del respetable. Memorable concierto, de los que quedan en la retina durante mucho tiempo.
Abrieron la noche GRAMOLO, dedicados a crear extraños y melancólicos paisajes sonoros. A seguir.



Yo no me llamo GómeZ
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