Violadores del Verso + Valdés


24 DE MARZO, AUDITORIO,MURCIA. Hay cuestiones que, de una manera u otra, plantea un concierto de rap en los tiempos que vivimos. No cabe duda, entre otros aspectos, que en un mundo en el que todas las artes están en proceso de redefinición constante, la escritura -filtrada por todos los poros a través de los cuales se va encauzando en el mundo contemperáneo- es un medio que de ser rígido ha pasado a ser fluido. O lo que es lo mismo, la prosa y la poesía, el periodismo o la literatura consideradas como género adultos, han pasado de ser medios artísticos aparentemente inamovibles a dejarse llevar como las artes gráficas, el cine o el video por la vorágine catódica de una posmodernidad que ha terminado por fusionar en un conglomerado movedizo y mestizo a todas las distintas disciplinas artísticas hasta no dejar género alguno sin cuestionar o inconmovible e incorrompible. Y en el caso particular de la literatura, desde luego, el rap o el hip hop han tenido mucho que ver y todavía tienen mucho que decir a la hora de señalar los atributos por los cuales tendrá que bascular -lo quiera o no- la poesía futura para conectar con la sensibilidad moderna de los tiempos que vendrán y que, en parte, ya están aquí.

Por estas razones antes apuntadas, por su ya casi legendaria figura dentro de lo que ha supuesto el rap español y las, desde luego, movedizas, notables y bailables notas musicales que se pueden encontrar en Vivir para contarlo, nos desplazamos el pasado sábado a Murcia a asistir al concierto de Violadores del Verso en un momento en que el grupo maño está prácticamente a un paso de tocar el cielo del reconocimiento público y su crecimiento creativo y era obligado revisitar una vez más su propuesta para valorar cuál es su envergadura real y las cimas a las que la misma podría llegar.

En este sentido, podemos decir que Violadores del Verso siguen por el buen camino tanto por la entrega mostrada en el escenario de la que dieron buena cuenta la adrenalina que emergía de las primeras filas como por el respeto mostrado a sus fans que les llevó a realizar un concierto de prácticamente dos horas sin prácticamente bajones de tensión y siempre con una dedicación y un empeño admirables hacia su labor. Pero bien es cierto que sería injusto, a su vez, no confesar que aun con una propuesta ya madura y una profesionalidad, desde luego, encomiables, Violadores del Verso todavía deben seguir creciendo si quieren aproximarse a alcanzar cotas de un mayor nivel artístico.

Para ello, deberán mejorar la forma y tamaño de unas rimas que si, en ocasiones, llegan a cotas de un alto lirismo improvisado que desmonta por su frescura y hacen bailar y pensar al mismo tiempo que se imagina el amor, en otras, cae en la repetición más burda de todos los grandes tópicos de la cultura rap contra lo que, por ejemplo, Public Enemy luchaban no hace demasiado tiempo y no hacen verdadero honor a un grupo que ha sido capaz de generar versos realmente memorables. A su vez, también deberán cuidar las variantes rítmicas y sonoras de unas bases que, en sus momentos más álgidos, suenan concisas, letales y espontáneas pero que pueden degenerar en monótonas si no se les hace transitar por espacios diversos o nuevas tendencias rítmicas que permitan que el estado hipnótico de la música siga proyectándose hacia un futuro sin fin y no caiga en el balde frenético y sin control del mercado adolescente.

En fin, todo esto no resta un ápice los colores bailables, movedizos de una noche de fiesta, rumba, sabor callejero, odas negras, poesía de boulevard y versos de primera fila que honran a un grupo que se ha ganado el respeto de toda la industria discográfica por su persistencia, empeño y azote y control de su propio discurso como mostró la pasada noche en el Auditiorio en un notable concierto en el que se entregaron sin reservas y nos dejaron sudorosos y sin resuello alguno.

Momentos antes de su actuación, habían aparecido los alicantinos Valdés que mostraron muy buenas maneras de rapear y un ánimo y entusiasmo juveniles a la hora de presentar una propuesta que debe de seguir creciendo para terminar de concedernos todo lo bueno que ya promete.

Rap adolescente. rap en estado puro. rap de noche y de día. Hip Hop para toda la vida. Violadores. Valdés y Violadores. Violadores y violadores. Seguramente, los precursores e innovadores de las futuras obras maestras de la literatura del mañana. Las de la calle y de los trovadores raps que dejarán sus versos fluir en las aceras, entre las paredes de un graffiti y que no se preocuparán por depositar en papel unos versos hechos como la antigua poesía para ser escuchada, recitada y cantada entre gentes de diversas condición por esos juglares modernos que son los raperos. Ya lo sabes: rap, rap, o el hop y el hip y a bailar que es poesía violada o versos de blancos que pudieron ser negros y hasta la próxima.


nathan adler ( 24/03/2007)

la verdad es k violadores del verso tienen posesion de un kanon exklusivo esa es su ventaja...son impresionantes!!!


 

Muy bueno el reportaje ¡¡¡

En serio.. increible, te doi toda la razón..

Espero que violadores del verso, como mínimo siga en la linia en la que se encuentra, y si es posible que se mejoren a si mismos...

Me conformo con que sigan sacando temazos, como los de este ultimo CD.


 

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