3 AGOSTO 2006; FESTIVAL ESPIRELIA, LORCA (MURCIA)
El ámbito natural de ELLIOT MURPHY es el local pequeño, el garito de singer clásico; un lugar dónde poder desgranar sus magníficas historias sobre trenes, bourbon, carreteras polvorientas y mujeres. Así que difícil lo tenía en Lorca, enfrentado a una plaza atestada de gente sentada tomando helados, cómo si estuvieran en un cine de verano. No se inmutó el viejo rocker; dos guitarras acústicas y su inacabable repertorio marcaron el desarrollo de un bolo dividido en dos; una primera parte dedicada a la presentación de su último disco, en la que cedió el protagonismo a la sensacional guitarra de su escudero francés, que se marcó algunos solos slide realmente prodigiosos.
El público se mantuvo tibio, aplaudiendo educadamente las exhibiciones a las seis cuerdas de Monsieur Olivier Durand y el regusto blues del dúo, que enlazó algún duelo guitarrero de lo más intenso; de pronto, Mr. Murphy se colgó la armónica, presentó a una acordeonista vasca e instó a todo el mundo a levantarse: dicho y hecho, la temperatura subió varios grados y una orgiástica versión de Chuck Berry puso patas arribas el gallinero, olvidadas las limonadas y empujadas a un lado las mesas.
De esta guisa se desarrolló el acto final, que arrancó con, como no, Last of the rock stars; a partir de aquí Elliot comenzó a sentirse cómodo, contándonos absurdas historias sobre paella y mujeres, mientras desarrollaba un larguísimo medley que comprendió L.A. Blues, I got my mojo Working, Twist & Shout, Gloria, y alguna más que no logro recordar, para cerrar el show con un I´m a fire sublime, coreografía guitarrera incluida. Guitarras en alto y una ovación interminable que logró convencer a este sudoroso y viejo songwriter, que le marcó "one more" a la mesa para un grand finale a cargo de la muy solicitada Holywood. Cierre de un magnífico concierto que se extendió a casi dos horas. Lo que se puede hacer con un par de guitarras acústicas y una inquebrantable fe, curtida en mil batallas... para quitarse el sombrero, oiga.
Texto y Fotos: Anywhere



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