20 OCTUBRE 2006, CENTRO CULTURAL PUERTAS DE CASTILLA, MURCIA
Uno de los aspectos más fascinantes del rock ´n roll es su condición de paraguas, bajo el que cabe prácticamente todo. Por ejemplo, el progresivo, el krautrock y el noise. Por ahí se mueven PAL, cuyo concierto dejó a más de uno con las orejas ardiendo y una sensación de confusión de lo más acusada, confusión causada por el marciano quehacer de sus componentes.
Uno no sabe dónde empiezan ni terminan las canciones de PAL, y acaba perdido en una maraña sónica tejida por guitarras, samplers, pregrabados, theremin , las pedaleras de efectos más largas que haya visto en años, y hasta una sirena /megáfono. Perdidos manejando sus cacharros, PAL desgranan oscuras letanías -casi 10 minutos susurrando Es una molécula-, apoyados por una continuada proyección de surreales imágenes submarinas, japos culturistas, primeros planos de Rutger Hauer y otras alucinaciones que acaban por sumergirte en un onírico viaje, en el que el concepto "concierto de rock" pierde su significado, para transformarse en una ensoñación audiovisual de carácter ruidista. Una propuesta muy arriesgada, que sortea el evidente peligro de aburrir al respetable, que se mostró del todo entusiasmado.
De esa guisa transcurrió el bolo, hasta un cacofónico tema final -en el que su lider danzó por el escenario perdido en su trance- que puso fin al aquelarre, con los samplers escupiendo ruido durante varios minutos, mientras los de Toledo se marchan uno por uno . Se encienden las luces, pitan los oídos, se apagan los televisores que han ilustrado un diálogo de sordos desde antes del comienzo del concierto, por cortesía de un grupo de tipos enmascarados cuyo nombre no recuerdo.



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