16 DICIEMBRE 06, AUDITORIO, MURCIA
ALBERT PLA lo ha vuelto a hacer. Su nueva pirueta escénica iguala y supera a su anterior show, Canciones de amor y droga, que ya alcanzaba niveles de delirio total. En esta ocasión la excusa argumental se llama EL MALO DE LA PELICULA: a grandes rasgos puede resumirse como una alucinada road movie, protagonizada por un maniaco abogado a medio camino entre Patrick Bateman y nuestro Roca, encargado de conseguir la firma del alcalde de un pueblo para construir un polígono industrial en un bucólico paraje campestre.
Sobre esta trama descansa el habitual batiburrillo de -ejem- disciplinas que componen el total pla, acertadamente definido como multimierda: teatro, concierto, película, comic y cuatro cacharros de atrezzo que sirven a Pla y Judit Farres para desarrollar su imparable martilleo critico: inicialmente la escopeta apunta a la industria inmobiliaria, pero rápidamente la apisonadora cae sobre todo bicho viviente: la Corona, los catalanes, las autonomías, los políticos, los terroristas, los medios de comunicación, los ciudadanos en general y cualquier cosa que se le pase a uno por la cabeza, en un evidente mensaje: nadie es inocente.
Por si no fuera suficiente , la historia se ve salpicada por unas cuantas locuras incomprensibles, que oscilan entre el total tremendismo y un ridículo infantilismo, dos caras de la misma moneda: un tremendo"Manual de enfermedades", una inmersión en las profundidades y hasta un viaje espacial. No podía faltar su más celebrada cara, la musical, fielmente representada en forma de rock cafre - A veces me entran malos pensamientos-, una ranchera que vale por todo el show -Orgía de colillas, en la que narra el incendio completo de todos los estados USA- y un par de nanas dementes, entre los aplausos del respetable.
En el apartado de sombras, la repetición de conceptos: empieza a aburrir la ingesta de tal droga y las repetidas cagadas sobre la monarquía y compañía; vanagloriarse de no contar con guión, productor ni director está muy bien si no se nota su ausencia, pero el final resulta forzadísimo, estilo no-se-como-coño-acabar, los efectos (?) audiovisuales ultracutres y las discontinuidades argumentales de lo más confusas. Todo ello queda eclipsado por la enorme originalidad del conjunto, pero por debajo huele a sospecha. Más aún cuando el catalán clama a voces: "Como tiene que molar ser una estrella del rock , cagarte en los muertos de todo el mundo a grito pelado y que encima te aplaudan" .
Mención especial para Judit Farrés, fantástica en todas sus imposturas: actriz, músico, cantante, narradora y unas cuantas cosas más.
Texto: Anywhere Fotos: FernanDead



Enviar un comentario nuevo