30 mayo, sala audio, murcia
Cómo si de una película de Ciencia Ficción barata se tratara se desarrolló la entrega de los Premios Rendibú: el público sentado en el suelo cenando raciones frías en semioscuridad, las paredes cubiertas de pantallas que vomitaban imágenes de videoarte (?) y cortos de todos los tipos y pelajes, aunque más bien parecían viejas postales de un mundo desaparecido. Los premios, entregados con música de Oscar. Y la banda sonora a cargo de SPAM
No deja de sorprenderme lo que da de sí el denominado electropunk. Eliminado el factor sorpresa del que han gozado bandas cómo Putilatex o PunkBunny, mi radar musical volvía a detectar imposturas baratas. Y de nuevo, como en los dos casos antes mencionados, me equivocaba. La propuesta de SPAM, directamente extraída de la escena madrileña de los 80, resulta harto contundente y divertida. Me la trae al pairo que su música (?) esté cloneada de los discos de Fangoria, Atari Teenage Riot o Suicide. Lo que me fascina es el enorme descaro con que afrontan su show, berreando sin parar mientras bailan, se contonean, saltan y usan megáfonos de baratillo comprados en el chino del su barrio. Todo ello ataviados con unas vestimentas ultrakitsch que firmaría orgulloso algún infame diseñador.
Un circo, oiga. Los temas contenidos en su Hey Mr. Dj... fuck you se desarrollan visualmente bajo un concienzudo estudio de videos de shows de los Stooges y los Cramps; su berreador principal hace de facsímil de Lux Interior sin rubor alguno, mientras su compañera de micro da vida a una pseudoMadonna cañí, con la consabida parodia de mamada de turno y un ruido tremendo adueñándose del local. Todo ello en inglés, claro. Acto y seguido y como por arte de magia se transforman en Almovodar & Mcnamara, para terminar mutando en ese tecnopop imbécil cantado en español que tanto le gusta bailar a la gente. Vuelta al punto de partida con ruido blanco y hasta luego Lucas.
Sin el menor asomo de duda se meriendan el escenario estos chicos. Todo bien copiado, mascado y regurgitado con el morrazo que es, de toda la vida, la seña de identidad principal del punk hecho en éste país, para la estupefacción de gran parte del público presente, que no entendía ni castaña, mientras otros lo disfrutaban cómo enanos. Visto lo visto, el nombre ha sido elegido con acierto. Así terminó la película, con los supervivientes al bolo poniéndose morenos a copas gratis. Por cierto, la obra ganadora del concurso se titulaba EL ATAQUE DE LOS ROBOTS NEBULOSA, y molaba bastante.


