13 ABRIL 2007, SALA JOY ESLAVA, MADRID
Aún estoy intentando digerir el espectáculo presenciado el pasado viernes en la sala Joy Eslava de Madrid. Jamás había visto generar tanta expectación un par de freaks inclasificables rodeadas de una panda de músicos no menos freaks. Las hermanas Casady ofrecían su música de juguete y peluche, provocándome una extraña sensación y despertando mis instintos más violentos y primitivos al mismo tiempo. Si has visto Aftermath de Nacho Cerdá, podrás hacerte una ligera idea de a qué me refiero.
Con el consabido (e injustificable) retraso de media hora salió a escena un personaje como salido de La Revancha de los Novatos. Gafas de pasta (sin cristales) y cinta americana parcheando algún roto. Busca nervioso un micro y una botella de agua. Dice hola y ofrece veinte minutos (eternos) de beatboxing. Es bueno, sí. Repasa todas las técnicas que ha aprendido y deja boquiabierto a más de uno... Se equivoca, se está exigiendo mucho. Si no hiciese gestos reprobándose su actuación nadie se habría dado cuenta de los errores. Al menos yo no. La maraña y el torbellino de sonidos que hace con las cuerdas vocales y la respiración me aturden y poco a poco me hace perder interés en su propuesta. Sólo me rescata del tedio una versión del tema Cream de Prince que es muy aplaudida por el público. Fin.
Unos quince minutos después aparecen Bianca y Sierra. Coco y Rosie. Una enfundada en chandal negro con la capucha puesta y otra descalza y con traje de La casa de la Pradera. "Vaya par", pienso. Al fondo el nerd de antes, un pianista y un bajista con barbas. Detrás, en la pantalla, ¿una foto de Mefistófeles?. Es como presenciar una reproducción macabra de Las Meninas.
Con un silencio absoluto del público comienzan a desgranar con delicadeza y fruición temas de una fragilidad y sutileza apabullantes. De vez en cuando suena un gallo. Al fondo sigue el nerd haciendo las baterías con la voz. Ahora un teléfono (más de uno se lleva la mano al bolsillo), un frenazo de un coche, un caballo, un gato. "Se han vuelto locas", pienso. Están presentando los temas de su último disco The Adventures of Ghostrose and Stillborn, pero parece que tienen algo de revuelo en la granja. Sin embargo se las ve disfrutar. Todos los animales están bajo control, hipnotizados por la música, por nanas de peluche con raíces japonesas unas veces, y alemanas otras. Arropadas por el arpa o el piano o el micrófono de Fisher Price. Bianca le da ahora al rap, A Sierra le va más la ópera. Suenan Rainbowarriors, Good Friday, Promise, Not for Sale, Noah's Ark, otro gallo, Madonna, K-Hole, South 2nd, By your Side, Terrible Angels, Black Widow,... el himno americano? (no reconozco la letra).
Me despierto. Me quedan las fuerzas justas para el bis, tanto bostezo me ha dejado baldado. Repiten otra vez la formula de doblar el tiempo para animar el asunto y se marchan envueltas en una gran ovación.
Aftermath…
Texto & fotos: Gómez



pues aunque no te haya gustado una mierda -eso parece, no- dan ganas de ir a verlas...
Enviar un comentario nuevo