7 DE JUNIO, 12 Y MEDIO, MURCIA
La gente de BOOGIE MOTOSIERRA montó éste pasado sábado la fiesta más freak del año en Murcia (y ha habido unas cuántas), sumergiéndonos en un mundo plagado de surrealismo, sexo guarro y delirios kitsch. Pasen y lean. Y no se pierdan la galería de fotos bajo ningún concepto.
Digo que si a todo lo que pidas, repiten una y otra vez las chicas de DIRTY PRINCESS, mientras no cesan de contonearse sobre unos tacones de vértigo. Así empieza el show de estas sexstars, que desde luego reinan sin discusión en el trono de electroporno (?)patrio. Dicen por ahí que ponen burro al más insensible del barrio, afirmación con la que -por una vez- tengo que estar de acuerdo. El show de las DIRTY PRINCESS es 100% previsible, y 100% efectivo: sus coreografías, morreos, exhibición de carne, fotos polaroid y resto de gigs eróticos funcionan a la perfección. Todo ello al amparo de tecno moderno y rayante, que dirían los Koplowitz.
El punto fuerte del sarao es el enorme convencimiento con el que se escenifica. Estas mujeres parecen haber sido diseñadas para emitir sexo por los cuatro costados. Vistas a pelo, durante la prueba, parecen muy normales, pero una vez en escena se convierten en auténticas diosas, capaces de manejar al público con una enorme facilidad. Para colmo llevan detrás unos visuales curradísimos, en los que uno puede perderse totalmente: es increíble lo que se puede hacer con una botella de leche y una pose lasciva, oiga.
Justo antes LES OLE desarrollaron (?) uno de los shows más delirantes que he visto en mi vida. La formación de LES OLE cuenta con una chavala en corsé de cuero y taconazos, un tipo en pelotas cubierto de sangre, un menda embadurnado de betún con un gran moño rasta y, la guinda, un gigante ataviado cómo una gótica cañí. Su música... esto, em... su música es un imposible mix de tecnololailo y berridos death metal. Tocan el cara al sol con un casiotone, pringan de sangre a un miembro del público, suenan fatal y se lo pasan pipa en medio de un considerable caos que no parece importarles una mierda. Delirante.
Por si fuera poco, el cantante de los ASSBREAKERS (grupo hardcore que abrió la velada y que fué lo único estrictamente musical que se pudo ver, con un montón de pelotazos tocados a velocidad de vértigo y adecuadamente berreados) apareció con una sierra mecánica entre el público, para luego dar saltos por el escenario con la misma totalmente poseído. Un circo. Espectacularia, tal y cómo vaticinaba Guy Debord hace 50 años. El problema es que la cosa está llegando a un punto tal que la música pasa a segundo plano completamente. Eso si, uno se lo pasa de puta madre



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