Se habla mucho estos días del éxito o fracaso del Rock in Rio Madrid 2008. Cuando la música, el rock o cualquier otra cosa se convierte en negocio y deja de ser cultura pasa a ser un éxito para el organizador y un fracaso para el público. Al menos para un servidor, que comprobó aterrorizado el sábado 5 cómo se puede prostituir tanto una idea o un espíritu.


